sábado, 2 de septiembre de 2017

Libre como el árbol,






vídeo canción

De poemas de reflexión

De enraizadas libertades

Soy libre como ese árbol, que puede extender sus brazos,
todo lo largos que son, mas puede medir sus pasos,
¡alguien por él los midió!

¡Ay! árbol de verdes manos, ¡cuánto dieras por volar!
Clamas al cielo favor que te permita soñar.
Vives como vil gusano, en tu propia sepultura,
naciste siendo cadáver, vives donde morirás,
al enterrar tus raíces perdiste tu libertad.

Miras con fugaz envidia esas nubes al pasar,
esos blancos algodones que no cejan de volar,
ellos son libres hermano, al morir, buscan lugar,
van, vienen, vienen y van, y en un acto de bondad,
lanzan sobre ti las lágrimas que alivian tu soledad.

Te harás grande, crecerás, y mirando ese horizonte,
ese que no alcanzarás vendrá a tus ojos el llanto
implorando libertad. Pero los muertos no vuelan,
¡tú naciste muerto ya! Solo el viento por amigo,
de vez en cuando el zagal que viene a robarte nidos
y tu amiga soledad.

Árbol, en el cerro varado, su mirada eterno llanto
de quién sueña con volar. Le pasan las estaciones,
anclado sobre sus pies, mientras oye el lindo trino
de los libres pajarillos, que buscan cobijo en él.

¿Y quién le podrá entender? ¿Quién gritará sus razones?
Solo el viento que acaricia, sus ramas de madrugada,
solo el sol que lo calienta, en frías tarde de invierno,
la tierra que le alimenta, y la lluvia que refresca
el ansia de libertad, ¡el ansia con la que sueña!

...............

Soy libre como ese árbol,
que puede extender sus brazos,
todo lo largos que son,
sin poder medir sus pasos,
¡alguien por él los midió!

¡Ay! árbol de verdes manos,
¡cuánto dieras por volar!
Clamas al cielo favor
que te permita soñar.
Vives como vil gusano,
en tu propia sepultura,
naciste siendo cadáver,
vives donde morirás,
al enterrar tus raíces
perdiste tu libertad.

Miras con fugaz envidia
esas nubes al pasar,
esos blancos algodones
que no cejan de volar,
ellos son libres hermano,
al morir, buscan lugar,
van, vienen, vienen y van,
y en un acto de bondad,
lanzan sobre ti las lágrimas
que alivian tu soledad.

Te harás grande, crecerás,
y mirando ese horizonte,
ese que no alcanzarás
vendrá a tus ojos el llanto
implorando libertad.
pero los muertos no vuelan,
¡tú naciste muerto ya!
Solo el viento por amigo,
de vez en cuando el zagal
que viene a robarte nidos
y tu amiga soledad.

Árbol, en el cerro varado,
su mirada eterno llanto
de quién sueña con volar.
Le pasan las estaciones,
anclado sobre sus pies,
mientras oye el lindo trino
de los libres pajarillos,
que buscan cobijo en él.

¿Y quién le podrá entender?
¿Quién gritará sus razones?
Solo el viento que acaricia,
sus ramas de madrugada,
solo el sol que lo calienta,
en fría tarde de invierno,
la tierra que le alimenta,
y a la lluvia que refresca
el ansia de libertad,
¡el ansia con la que sueña!

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