aromas de savia desbordada alzan los árboles sus brazos al cielo, la esencia de la tierra se despliega, con cada hoja, un latido, con cada raíz, un abrazo con el suelo.
Ecos de un mundo pulsante, la savia fluye como un río de vida, abrazando la diversidad, tejiendo un manto de colores, un canto de fragancias que invita a la eternidad.
Pero una sombra se cierne, el hacha que golpea sobre la sangrante herida, con cada corte, un lamento, con cada tronco caído, una historia que se quiebra, un hogar que se apaga en el estruendo de la ambición.
¿Dónde quedan las voces de los pájaros, el murmullo de las hojas al danzar? Las raíces, testimonios del tiempo, se ven condenadas a la ausencia, con un suspiro, se despiden del glorioso entorno.
Nos deslizamos sobre el mundo, con la mirada ensombrecida por el avance, en este camino del olvido, despojamos a la madre tierra de su manto verde, de su paz y de su canto y del pájaro sin nido, nadie escucha su llanto.
¡Oh, naturaleza amada! Tu lamento es un llamado a la vergüenza,, un eco que se alza en nuestra conciencia, incitándonos revertir ese desvelo y reescribir la narrativa de tu existencia.
Que florezcan de nuevo tus bosques, que la vida renazca en cada rincón, que el amor por tu esencia nos impulse a ser guardianes de tu legado, a elegir el futuro donde tus raíces permanezcan vivas.
En cada árbol, en cada flor, una promesa de esperanza, reconociendo que en tu vastedad reside no solo nuestra supervivencia, sino la esencia misma de nuestra humanidad.
¡Ay, natura quien te ha visto! ¡Ay, natura quien te ve!
El hombre en su necedad cambió el ritmo de los vientos, ¡Cuánto cambiaron los tiempos, por el hombre y su maldad! Ya los negros nubarrones no se asoman por el cerro y los lagartos se esconden presienten un seco invierno. Dos ranas con cantimplora rezan suplicando al cielo, ¡qué llueva por Dios qué llueva! Grita una con desespero, pero ni existen las nubes ni se escucha ningún trueno, ¡qué llueva pronto por Diós! Se oyó repetir al eco, pero que llueva el amor en este mundo desierto, que no quiero que mis hijos hereden un mundo yermo. En el lejano horizonte un árbol levanta el cuello tantos años de sequía le han sumido en el averno, ya se quedó sin hermanos víctimas todos del fuego, ese fuego que consume al hombre en su propio cieno. La natura nada importa cuando solo manda el ego, ya nada el hombre respeta bajo la capa del cielo y ha convertido el planeta en un gran estercolero. Que ya ni los grillos cantan, palideció hasta el lucero, las luciérnagas no brillan, se quedó mudo el silencio y dicen las malas lenguas que Don Quijote se ha muerto y que ni Sancho siquiera asomó por el entierro y hasta del Mago de Hoz dicen que perdió el sombrero y que Don Juan como amante ha perdido hasta el resuello. En los bosques calcinados he visto llorar al viento al ver hacer las maletas al pájaro carpintero y vi a los siete enanitos trabajando de bomberos, hasta a la bruja malvada le salió su lado bueno, corría desesperada pidiéndole ayuda al cielo para librar a este mundo de tanto inhumano enfermo. Que cese ya la locura y se vuelva el hombre cuerdo o este mundo se termina convertido en un infierno.. ¡Ay, qué pena me da el mundo al ver a los hombres ciegos! Sin ver como se despeña la vida por esos cerros de locura y vanidad donde se mueren los sueños.
Arreglo para canción
(intro)
¡Ay, natura quien te ha visto! ¡Ay, natura quien te ve!
El hombre en su necedad cambió el ritmo de los vientos, ¡Cuánto cambiaron los tiempos, por el hombre y su maldad! (verso1) Ya los negros nubarrones no se asoman por el cerro y los lagartos se esconden presienten un seco invierno.
Dos ranas con cantimplora rezan suplicando al cielo, ¡qué llueva por Dios qué llueva! Grita una con desespero, pero ni existen las nubes ni se escucha ningún trueno. (coros)
¡Qué llueva pronto por Diós! Se oyó repetir al eco, pero que llueva el amor en este mundo desierto, que no quiero que mis hijos hereden un mundo yermo. (verso2) En el lejano horizonte un árbol levanta el cuello tantos años de sequía le han sumido en el averno, ya se quedó sin hermanos víctimas todos del fuego, ese fuego que consume al hombre en su propio cieno. (coros) La natura nada importa cuando solo manda el ego, ya nada el hombre respeta bajo la capa del cielo y ha convertido el planeta en un gran estercolero. (verso3) Ya ni los grillos cantan, palideció hasta el lucero, las luciérnagas no brillan, se quedó mudo el silencio.
Y dicen las malas lenguas que Don Quijote se ha muerto y que ni Sancho siquiera asomó por el entierro. (coros)
Hasta del Mago de Hoz dicen que perdió el sombrero y que Don Juan como amante ha perdido hasta el resuello. (puente) En los bosques calcinados he visto llorar al viento al ver hacer las maletas al pájaro carpintero.
Y vi a los siete enanitos trabajando de bomberos, hasta a la bruja malvada le salió su lado bueno, corría desesperada pidiéndole ayuda al cielo para librar a este mundo de tanto inhumano enfermo. (coros) Que cese ya la locura y se vuelva el hombre cuerdo o este mundo se termina convertido en un infierno.. (outro) ¡Ay, qué pena me da el mundo al ver a los hombres ciegos! Sin ver como se despeña la vida por esos cerros de locura y vanidad donde se mueren los sueños.
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Sequía
¡Ay, natura quien te ha visto! ¡Ay, natura quien te ve!
El hombre en su necedad cambió el ritmo de los vientos,
¡Cuánto cambiaron los tiempos, por el hombre y su maldad!
Ya los negros nubarrones no se asoman por el cerro
y los lagartos se esconden presienten un seco invierno.
Dos ranas con cantimplora rezan suplicando al cielo,
¡qué llueva por Dios qué llueva! Grita una con desespero,
pero ni existen las nubes ni se escucha ningún trueno,
¡qué llueva pronto por Diós! Se oyó repetir al eco,
pero que llueva el amor en este mundo desierto,
que no quiero que mis hijos hereden un mundo yermo.
En el lejano horizonte un árbol levanta el cuello
tantos años de sequía le han sumido en el averno,
ya se quedó sin hermanos víctimas todos del fuego,
ese fuego que consume al hombre en su propio cieno.
La natura nada importa cuando solo manda el ego,
ya nada el hombre respeta bajo la capa del cielo
y ha convertido el planeta en un gran estercolero.
Que ya ni los grillos cantan, palideció hasta el lucero,
las luciérnagas no brillan, se quedó mudo el silencio
y dicen las malas lenguas que Don Quijote se ha muerto
y que ni Sancho siquiera asomó por el entierro
y hasta del Mago de Hoz dicen que perdió el sombrero
y que Don Juan como amante ha perdido hasta el resuello.
En los bosques calcinados he visto llorar al viento
al ver hacer las maletas al pájaro carpintero
y vi a los siete enanitos trabajando de bomberos,
hasta a la bruja malvada le salió su lado bueno,
corría desesperada pidiéndole ayuda al cielo
para librar a este mundo de tanto inhumano enfermo.
Que cese ya la locura y se vuelva el hombre cuerdo
o este mundo se termina convertido en un infierno..
¡Ay, qué pena me da el mundo al ver a los hombres ciegos!
sin comprender el horror que con sus ojos vislumbra;
La esperanza se murió, el amor se dio a la fuga.
La verdad perdido el norte por callejones deambula,
a la bondad la violaron y le arrancaron las uñas.
En un cruce de caminos colgaron a la ternura
y el hombre ante todo esto se descojona y se chufla.
A todo perdió el respeto y ante nada ya se inmuta.
Las selvas las hizo eriales, la mar se la ve muy chunga,
en ríos emponzoñados se mueren de asco las truchas
y pastos antaño verdes hoy son vivero de pulgas.
Hasta conseguir pudieron cambiar las lluvias de ruta
y de los montes hicieron vertederos de basura.
Por eso lloraba Dios, escondido tras la luna.
Para evitar que me viera me arrinconé en una gruta.
En sus ojos divisé una gris y densa bruma,
eran lágrimas de sangre al contemplar tanta hambruna
producida por el ego de aquellos que desayunan
los riñones del obrero al que tratan como a mula.
Un helado escalofrío me recorrió por la nuca
al oír su vozarrón desbordante de amargura,
hablando consigo mismo escondido tras la luna.
-”Hice del mundo un vergel pero el hombre no me ayuda.
Hice yo un planeta hermoso y el hombre me lo derrumba.
El darle libre albedrío fue mi enorme metedura
de patas hasta el garrón, de eso no tengo disculpa,
pretendí ser generoso y el hombre se volvió chusma.
Al darle libre albedrío no hice un hombre hice un granuja,
que solo piensa en medrar sin prestar a nadie ayuda.
Ya no hay nada que lo frene solo de ambición se lucra,
quise darle libertad y ahora de mí, se burla.
A nada le teme ya quiere ponerse a mi altura,
se piensa ser un gran Dios, contra todo mete bulla.
Ante nada se detiene para conseguir fortuna,
pisando lo más sagrado por satisfacer su gula.
Y yo me puse a llorar allí escondida en mi gruta
y así lloramos los dos por el hombre y su locura.
Él por ser el Creador se echaba toda la culpa,
pero me creo también, que quizás, yo tenga alguna...
Romance
He visto llorar a Dios escondido tras la luna, suspirando entre sollozos contemplando la natura, sin comprender el horror que con sus ojos vislumbra;
La esperanza se murió, el amor se dio a la fuga, la verdad perdido el norte por callejones deambula, a la bondad la violaron y le arrancaron las uñas.
En un cruce de caminos colgaron a la ternura y el hombre ante todo esto se descojona y se chufla, a todo perdió el respeto y ante nada ya se inmuta.
Las selvas hechas eriales, la mar se la ve muy chunga, en ríos emponzoñados se mueren de asco las truchas y pastos antaño verdes hoy son vivero de pulgas,
hasta conseguir pudieron
cambiar las lluvias de ruta
y de los montes hicieron
vertederos de basura.
Para evitar que me viera me arrinconé en una gruta, en sus ojos divisé una gris y densa bruma, eran lágrimas de sangre al contemplar tanta hambruna producida por el ego de aquellos que desayunan los riñones del obrero al que tratan como a mula.
Un helado escalofrío me recorrió por la nuca al oír su vozarrón desbordante de amargura, hablando consigo mismo escondido tras la luna.
-”Hice del mundo un vergel pero el hombre no me ayuda, hice yo un planeta hermoso y el hombre me lo derrumba.
El darle libre albedrío fue mi enorme metedura de patas hasta el garrón, de eso no tengo disculpa, pretendí ser generoso y el hombre se volvió chusma, al darle libre albedrío no hice un hombre hice un granuja que solo piensa en medrar sin prestar a nadie ayuda..
Ya no hay nada que lo frene solo de ambición se lucra, quise darle libertad y ahora de mí, se burla, a nada le teme ya quiere ponerse a mi altura, se piensa ser un gran Dios, contra todo mete bulla.
Ante nada se detiene para conseguir fortuna, pisando lo más sagrado por satisfacer su gula”.
Y yo me puse a llorar allí escondida en mi gruta y así lloramos los dos por el hombre y su locura.
Él por ser el Creador se echaba toda la culpa, pero me creo también que quizás, yo tenga alguna...
MMMMMMMMMMMMMM
He visto llorar a Dios
(intro)
He visto llorar a Dios escondido tras la luna.
... Suspirando entre sollozos contemplando la natura, sin comprender el horror que con sus ojos vislumbra; ...
(verso1) La esperanza se murió, el amor se dio a la fuga, la verdad perdido el norte por callejones deambula.
... A la bondad la violaron y le arrancaron las uñas. ...
(coros) En un cruce de caminos colgaron a la ternura.
... Y el hombre ante todo esto se descojona y se chufla. A todo perdió el respeto, ante nada ya se inmuta.
...
Las selvas hechas eriales, la mar se la ve muy chunga.
... En ríos emponzoñados se mueren de asco las truchas.
....
(verso2) Pastos antaño verdes hoy son vivero de pulgas.
...
Hasta conseguir pudieron
cambiar las lluvias de ruta.
y de los montes hicieron
vertederos de basura.
...
(vertso3) Para evitar que me viera me arrinconé en una gruta.
.. En sus ojos divisé una gris y densa bruma.
... Eran lágrimas de sangre, al contemplar tanta hambruna producida por el ego, de aquellos que desayunan los riñones del obrero, al que tratan como a mula. ...
(verso4) Un helado escalofrío me recorrió por la nuca,
... al oír su vozarrón desbordante de amargura,
... hablando consigo mismo escondido tras la luna. ...
(coros) -”Hice del mundo un vergel pero el hombre no me ayuda.
... Hice yo un planeta hermoso y el hombre me lo derrumba. .... El darle libre albedrío fue mi enorme metedura, de patas hasta el garrón, de eso no tengo disculpa.
.... Pretendí ser generoso y el hombre se volvió chusma.
... Al darle libre albedrío, no hice un hombre... hice un granuja.
. Que solo piensa en medrar sin prestar a nadie ayuda.. . Ya no hay nada que lo frene solo de ambición se lucra.
... Quise darle libertad y ahora de mí, se burla.
... A nada le teme ya quiere ponerse a mi altura, se piensa ser un gran Dios, contra todo mete bulla. ... Ante nada se detiene para conseguir fortuna, pisando lo más sagrado por satisfacer su gula”.
... (outro) Y yo me puse a llorar allí escondida en mi gruta.
... Y así lloramos los dos... por el hombre... y su locura. ... Él por ser el Creador se echaba toda la culpa.
... Pero me creo también, que quizás... yo tenga alguna...