Cambiaste por risas mi llanto,
con las notas,
de tu mas bella melodía,
toda tú,
un hermoso, lírico canto,
y serás
la paz, sosiego de mis días.
Hurgan mi vientre mariposas
esos labios
puerta de amor y fantasía.
Tu fresca alma,
un jarrón, de fúlgidas rosas,
toda tú,
la paz que eleva, el alma mía.
Es rojo el color del fuego
al arder siempre la lumbre,
no la apague la costumbre,
pues le llegará el morir,
así los amores mueren,
la costumbre los devora,
y nunca ven llegar la hora
del volver a revivir.
Eres mujer sueño ardiente,
idílico paraíso,
bendita del amor fuente,
de paz ternura y pasión.
Y todo hombre que se precie,
debe besar en su frente,
hombre solo, sin mujer,
vida hueca, vacía mente.
Vi la luna quedarse fría
bajo aquel cielo gris, espeso,
allí tumbados sobre la hierba,
robaste tú, mi primer beso,
palideció de rubor la hiedra,
el rocío nos hizo un verso.

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