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miércoles, 25 de septiembre de 2024

Canto a Pilar




  • .
  • Canto a Pilar
  • En el vídeo, una sección del poema, 
  • musicalizado.
  • .
  • Octosílabos
  • Si esquema de rima definido.
  • .
  •  Bajo el cielo del Maestrazgo
  • donde el viento nos susurra 
  • hermosas jotas de antaño,
  • se alzan árboles, guardianes
  • con sus brazos de hojas verdes
  • que dan sombra a los rebaños
  • y el eco entre los peñascos
  • lleva la voz de Pilar
  • que lucha para salvarlos..
  • .
  • Raíces profundas, 
  • historias guardadas,
  • sombras en verano, 
  • refugio en su abrazo,
  • testigo silente 
  • de tierra cansada,
  • que susurra al río, 
  • que le canta al paso.
  • .
  • Oh, mi árbol querido, 
  • tu vida es un canto,
  • el eco del monte, 
  • que alarga mi voz,
  • defenderte es arte, 
  • un quebranto hermoso,
  • del que forma parte
  • el eterno amor.
  • .
  • La piedra y la bruma, 
  • el canto del viento,
  • se juntan en torno 
  • a tu tronco fuerte,
  • tú eres el aliento,
  • refugio sagrado, 
  • el canto a la suerte
  • el alma de aquellos
  • que piensan en verde.
  • .
  • Los hombres, a veces, 
  • se olvidan de ti,
  • persiguiendo el oro,
  • con prisa en su día,
  • pero yo si busco
  • en tu alma serena, 
  • y encuentro el “sí”,
  • del bosque que abraza, 
  • del alma que guía
  • los pasos del hombre
  • que busca la forma
  • de salvar tu vida.
  • .
  • Defenderemos tu sombra, 
  • y la savia de tu vida,
  • iremos hombro con hombro, 
  • en símbolo de unidad,
  • porque en ti, mi árbol amado, 
  • se teje la fresca rima
  • de un futuro floreciente, 
  • de franca diversidad.
  • .
  • Esta letanía escucho
  • por los cerros del Maestrazgo, 
  • donde alza Pilar su voz,
  • esa voz que no se rinde,
  • en la defensa del árbol, 
  • luchando contra el atroz,
  • salvajismo de los brutos
  • que destruyen el planeta
  • sin vergüenza ni pudor.
  • .
  • Y escucho su fuerte voz,
  • una voz que no se arredra,
  • la voz de una noble maña
  • en defensa de su tierra.
  • .
  • Pilar se alza, fuerte y clara,
  • con voz de tierra y de viento,
  • cansada ya del lamento
  • de esos árboles que ampara.
  • .
  • Sigue adelante, Pilar,
  • No sea en vano tu canto,
  • nunca te rindas, mujer,
  •  florezca el bosque a tu paso
  • por los cerros de Teruel.
  • .
  • Poema de
  • Mercedes Bou Ibáñez
  • Musicalizado por Suno IA
  • El vídeo hecho en Movie Maker.
  • con fotos editadas en Canva

jueves, 17 de noviembre de 2022

Maridos ya en pm






  • vídeo canción

  • Maridos

  • Era muy feo el gabacho,
  • daba risa solo verlo,
  • con esa cara de merlo
  • que parece que el muchacho
  • se la compró de estraperlo.

  • Vino el mozo a engatusarme,
  • se pensó que yo era boba,
  • con el palo de la escoba
  • a porrazos debí liarme
  • pero lo llevé a la alcoba.

  • Ya voy a por el segundo
  • al primero, por sus tretas
  • lo mandé a hacer puñetas,
  • se portó cual perro inmundo
  • y lo puse a comer setas.

  • Por tonta caí en las redes
  • de un gañán muy relamido,
  • rabicorto y presumido
  • que atiende por Nicomedes.
  • y hoy lo sufro de marido.

  • En lo de amar, hay quien dice,
  • que de diez minutos trata,
  • Ay, que la risa me mata,
  • pues esto se contradice,
  • mi Nico en tres... ya remata.

  • Voy a tener que comprar
  • otro kilo más de setas
  • que ya me harté de aguantar
  • a maridos pedorretas
  • que fallan al verbo amar.



En un rincón remoto de una comarca olvidada, vivía una mujer cuya belleza no estaba en su apariencia, sino en su espíritu libre y lengua afilada. 
.
Cierto día, un mozo forastero, de aspecto desgarbado y de nombre Bernabé, llegó al pueblo. Su semblante era una farsa, una máscara grotesca que parecía haber sido forjada en algún rincón oscuro de la feria de vanidades.
.
 Su rostro, que evocaba la imagen de un merlo viejo y desmañado, provocaba carcajadas en todos los que osaban cruzar su mirada.
.
Bernabé, a pesar de su pobre figura, se atrevió a cortar a aquella mujer con una confianza mal disimulada, como si el destino mismo le hubiera concedido derecho sobre ella. 
.
Se acercó con palabras untuosas y engañosas, pensando que su astucia bastaría para seducirla. Pero la mujer, lejos de ser presa fácil de sus tretas, lo miró con una mezcla de diversión y
aunque sabía que debía habérselo quitado de encima con el palo de la escoba, algo en su desfachatez la hizo invitarle a la alcoba, más por burla que por deseo.
.
Bernabé , iluso, pensó que había conquistado el trofeo más codiciado, sin saber que su destino estaba sellado.
.
El primer encuentro, como todos los que vendrían después, fue una farsa. Él, con su vanidad y prepotencia, pretendía ser lo que no era; pero la mujer, acostumbrada a las trampas de la vida, pronto le despojó de sus disfraces.
.
Al ver su verdadera naturaleza, lo mandó lejos, como quien expulsa a un perro sarnoso, cansada de sus tretas y de sus promesas vacías.
.
Pero la vida, en su caprichosa ironía, le presentó otro igual de insulso. El segundo mozo, aunque no menos despreciable que el primero, consiguió seducirla con un galanteo vacío. 
.
Su cortejo fue una maraña de mentiras, y ella, por un breve instante, cayó en las redes de su falsa seducción. Este se llamaba Nicomedes, relamido y vanidoso, que se pavoneaba como un gallo de corral, creyéndose el dueño de su corazón. 
.
Y así, por las vueltas inexplicables del destino, acabó siendo su esposo.

Sin embargo, el matrimonio con aquel ser presuntuoso se reveló como una cadena insoportable. Nicomedes, en lo de amar, no era más que una burla. 
.
Los rumores decían que el acto del amor debía durar al menos diez minutos, pero la mujer, con amarga ironía, constataba que Nicomedes apenas alcanzaba tres, y eso, con gran esfuerzo.
.
Cansada de su incompetencia, tanto en el lecho como en la vida misma, decidió que ya no lo soportaría más. Recordando la fórmula que había funcionado con el primero, optó por preparar otra vez aquel plato amargo de setas, símbolo de su hastío y de su deseo de liberación. 
.
Y así, con una sonrisa en los labios y el escobón a la mano, preparó su venganza silenciosa, mientras el viento nocturno susurraba en su oído promesas de libertad.

...................

  • Maridos
  • (intro)
  • Era muy feo el gabacho,
  • daba risa solo verlo,
  • con esa cara de merlo
  • que parece que el muchacho
  • se la compró de estraperlo.
  • ...
  • (verso1)
  • Vino el mozo a engatusarme,
  • se pensó que yo era boba,
  • con el palo de la escoba
  • a porrazos debí liarme
  • pero lo llevé a la alcoba.
  • ...
  • Sin pensármelo dos veces
  • me fui al monte a buscar setas
  • de esas que acaban pronto
  • con maridos pedorretas.
  • ...
  • (estribillo)
  • Yo tenía tres maridos
  • y a los tres me los cargué
  • con un puñado de setas
  • que les puse pa comer.
  • ...
  • (verso2)
  • Ya voy a por el segundo
  • al primero, por sus tretas
  • lo mandé a hacer puñetas,
  • se portó cual perro inmundo
  • y lo puse a comer setas.
  • ...
  • (coros)
  • Por tonta caí en las redes
  • de un gañán muy relamido,
  • rabicorto y presumido
  • que atiende por Nicomedes.
  • y hoy lo sufro de marido.
  • ...
  • (verso3)
  • En lo de amar, hay quien dice,
  • que de diez minutos trata,
  • Ay, que la risa me mata,
  • pues esto se contradice,
  • mi Nico en tres... ya remata.
  • ...
  • (estribillo)
  • Yo tenía tres maridos
  • y a los tres me los cargué
  • con un puñado de setas
  • que les puse pa comer.
  • ...
  • (outro)
  • Voy a tener que comprar
  • otro kilo más de setas
  • que ya me harté de aguantar
  • a maridos pedorretas,
  • que no saben conjugar
  • los tiempos del verbo amar....


miércoles, 16 de noviembre de 2022

Ellos Amor verdadero

  •  






  • Amor verdadero

  • Siento una gran alegría
  • y al cielo doy muchas gracias
  • al verlos por las acacias
  • de la mano pasear.
  • ¡Qué hermosura verlos juntos!
  • Hacen del amor un templo
  • y yo cuando los contemplo
  • no los dejo de admirar.

  • Tiñeron su vida en rosa
  • los dos en un mano a mano,
  • en invierno y en verano
  • se les suele ver pasar
  • cogidos de la cintura,
  • disfrutando la pureza
  • del amor y la grandeza
  • de quienes sueñan volar.

  • Por eso cuando los miro
  • noto que mi piel se eriza
  • al ver ese amor que riza
  • los tonos del verbo amar.
  • Ella en silencio se arrima
  • sonríe mientras lo besa,
  • y mi alma queda presa
  • de tan sublime cantar.

  • Es ese amor verdadero
  • que dura toda la vida
  • sin atalajes ni brida
  • que lo pueda sujetar.
  • No precisa de papeles
  • ni de monsergas ni curas,
  • es libre sin ataduras
  • que lo quieran maniatar.
Así un amor yo quisiera,
un amor de esa estatura,
un amor que dura y dura
sin tener nunca un final.
Y al buen Cupido le ruego
que no se lo tome a risa
y se vaya dando prisa
en mandarme una señal.
----------------------

  • Amor verdadero
Ellos
  • (intro)
  • Siento una gran alegría
  • y al cielo doy muchas gracias
  • al verlos por las acacias
  • de la mano pasear.
  • .
  • ¡Qué hermosura verlos juntos!
  • Hacen del amor un templo
  • y yo cuando los contemplo
  • no los dejo de admirar.
  • (estribillo)
Así un amor yo quisiera,
un amor de esa estatura,
un amor que dura y dura
sin tener nunca un final.
  • (coros)
  • Tiñeron su vida en rosa
  • los dos en un mano a mano,
  • en invierno y en verano
  • se les suele ver pasar.
  • .
  • Cogidos de la cintura,
  • disfrutando la pureza
  • del amor y la grandeza
  • de quienes sueñan volar.
  • (puente)
  • Por eso cuando los miro
  • noto que mi piel se eriza
  • al ver ese amor que riza
  • los tonos del verbo amar.

  • Ella en silencio se arrima
  • sonríe mientras lo besa,
  • y mi alma queda presa
  • de tan sublime cantar.
  • (estribillo)
  • Es ese amor verdadero
  • que dura toda la vida
  • sin atalajes ni brida
  • que lo pueda sujetar.

  • No precisa de papeles
  • ni de monsergas ni curas,
  • es libre sin ataduras
  • que lo quieran maniatar.
  • (estribillo)
Así un amor yo quisiera,
un amor de esa estatura,
un amor que dura y dura
sin tener nunca un final.
  • (outro)
Al buen Cupido le ruego
que no se lo tome a risa
y se vaya dando prisa
en mandarme una señal.



domingo, 6 de noviembre de 2022

María


  • vídeo canción

  • María
  • (intro)
  •  Abrazada a los remos de mi barca
  • viene a mi pensamiento
  • el recuerdo agridulce 
  • de los labios de María
  • y una lágrima  se desboca
  • al recordar el día,
  • que su lengua  ardiente entró
  • hasta el abismo de mi boca.
  • --
  • Su lengua desde allí,
  • sin pensar ni un momento en el vacío,
  • se lanzó a la garganta
  • y de mi alma se fue, de golpe el frío.
  • ---
  • En mis heladas noches solitarias
  • veo en la oscuridad, 
  • flotando alrededor de mis recuerdos
  • los brazos de María
  • y siento arder el pecho,
  • al notar que se forma entre mis labios 
  • un suspiro de cruel melancolía.
  • ---
  • Los alisios me acercan
  • su oloroso perfume
  • mezclado entre la brisa
  • que acaricia mi frente.
  • --
  • Un rayo silencioso, de repente
  • atraviesa veloz el firmamento
  • sin llevar de los truenos compañía
  • por no herir al silencio
  • y evitar que María,
  • se me pueda escapar del pensamiento.
  • ---
  • Pero mi barca yace
  • sobre ásperos guijarros,
  • ya no juega con ella la marea
  • tan solo el viento azota
  • su roto corazón hecho pedazos.
  • Ella también recuerda 
  • los brazos de María.
  • --
  • Yo recuerdo que debo,
  • darle una mano de brea...
  • Yo recuerdo que debo,
  • darle una mano de brea.

viernes, 14 de octubre de 2022

A mi vera





  • vídeo canción
  • En el vídeo el poema musicalizado
.
  • Coplas
  • Estas en cuartetas octosílabas,
  • rimando 1º y 4º en rima consonante,
  • 2º y 3º libre.
  • pero rimando an aguda consonante
  • los 3º de todas las estrofas
  • .
  •  A mi vera
  • .
  • Las flores de los ribazos
  • palidecieron de envidia
  • cuando me vieron llegar
  • a refugiarme en tus brazos.
  • .
  • En ellos adormecida
  • se me pasaban las horas,
  • sin prisas en despertar
  • por saberme bien querida.
  • .
  • Ay, amor, cuanto yo diera
  • por alcanzar ese día
  • en el que pueda lograr
  • tenerte siempre a mi vera.
  • .
  • Vivir bajo un mismo manto
  • dentro del mismo poema
  • y con versos un juglar
  • de nuestro amor haga un canto.
  • .
  • Así la vida yo quiero,
  • viviendo de amor la esencia
  • y por los restos estar
  • con un amor verdadero.
  • .
  • Coplas de Mercedes Bou Ibáñez
  • Musicalizado por Suno IA
  • Vídeo hecho con Canva y MovieMaker

miércoles, 14 de septiembre de 2022

13 Suspiros 14 Ausencias




vídeo canción

  • Suspiros

  • Ahíta de melancolía
  • salí a buscar al Amor,
  • pregunté donde vivía
  • pero nadie respondió,
  • pues nadie le conocía 
  • ni supo darme razón.

  • Desesperada busqué
  • por la tierra el mar y el cielo,
  • nadie supo darme fe.
  • Con terrible desconsuelo
  • destrozada me quedé
  • sin poder alzar el vuelo.

  • De golpe sentí el furor
  • de verme en el mundo sola,
  • que la vida sin amor
  • es como una caracola
  • sin música en su interior
  • ni el murmullo de las olas.

  • ¡Cuánto por tener, yo diera, 
  • al amor siempre de cara!
  • Acurrucado a mi vera,
  • obediente a mi llamada,
  • sin montar la escandalera
  • que monta cuando se enfada.

  • Ay, si el amor me quisiera
  • como yo le quiero a él
  • y a besos me recorriera
  • cada palmo de la piel.
  • Y yo montarme pudiera
  • a grupas de su corcel.

  • Y, ay mi amor, si tú supieras
  • que son para ti estos versos,
  • que llevan en sí la esencia
  • cargada del sentimiento,
  • de un alma que aún recuerda
  • el aroma de tus besos. 

Berta caminaba por la orilla del mar, sus pies descalzos sumergidos en la espuma de las olas que venían y se llevaban sus recuerdos, como si el océano quisiera borrar la memoria de aquellos días felices. 

La brisa marina acariciaba su rostro, pero no podía ahogar el susurro del dolor que llevaba en su pecho. Miraba la línea del horizonte, donde el cielo se encontraban con el agua, preguntándose si ahí, en ese lugar tan distante, podría estar el amor que una vez conoció.

Marcos también estaba presente, aunque no de la forma en que ambos querían. Sus risas solían resonar en la playa, creando melodías que competían con el murmullo de las olas. 

Pero eso no era más que un eco distante, ahora perdido en el tiempo. Recordaba su voz, suave como el viento, sus palabras entrelazadas con promesas que se desvanecieron con la misma facilidad con la que se disipan las nubes.

Sin poder evitarlo, Berta se dejó llevar por la tristeza. Con cada paso que daba en la arena, el pasado la abrazaba, dándole calor y al mismo tiempo desgarrándole el alma. ¿Dónde había quedado el amor que la inundaba de alegría? 

Buscó su esencia en cada rincón del universo, interrogando cada estrella en el cielo, cada ola que rompía a sus pies, cada soplo de viento. Pero su búsqueda siempre estaba teñida de desilusión. Porque, ¿quién conoce al amor si no es a través de aquellos que han amado?

Ahíta de melancolía, recordó una tarde dorada en la que Marcos, con sus ojos brillantes como el sol, le había prometido que siempre estarían juntos, que el amor no era un simple juego, sino la más sincera de las realidades. 

Sin embargo, la vida tiene formas crueles de jugar con los corazones, y aquel amor que prometía ser eterno se convirtió en un suspiro perdido entre la bruma del tiempo.

¿Dónde estás, amor mío? se preguntó Berta en voz alta, esperando que el viento le trajera alguna respuesta. La soledad que la rodeaba era como una caracola vacía, sin música, sin vida. Era un eco de lo que una vez había sido su mundo. Si tan solo Marcos supiera cuánto lo añoraba, cómo su ausencia se había transformado en un vacío palpable que la seguía a todas partes.

Cada vez que intentaba recordar sus besos, su risa, su toque, sentía que el peso del pasado le oprimía el pecho, recordándole lo que había perdido. ¡Cuánto por tenerte daría!, pensaba, reviviendo aquellos momentos en los que caminaban juntos, riendo, compartiendo sueños. 

Pero esos días de inocente alegría solo eran una sombra, una ilusión que se desvanecía con cada amanecer.

Exhalando un suspiro cargado de tristeza, Berta comprendió que el amor, para ella, se había convertido en un artilugio del destino, uno que la había dejado sola en la inmensidad del mar. 

Y, aunque en su corazón aún habitaba un pequeño rincón reservado para Marcos, se dio cuenta de que el amor verdadero no siempre se queda, a veces solo muestra su esplendor para luego desvanecerse en la neblina del recuerdo.

En la playa, el sol comenzaba a ocultarse, pintando el cielo de colores apagados, reflejando la melancolía que habitaba en su alma. No había respuestas ante sus preguntas, solo el murmullo de las olas y el vago deseo de que el amor que tan profundamente añoraba pudiera, al menos por un momento, regresar a su vida.

Y así, Berta, con el corazón frágil, dio la vuelta y se alejó de la orilla, llevando consigo la esperanza de que algún día el amor volvería a llamarla, aunque en ese instante, el eco de su ausencia resonaba más fuerte que cualquier promesa.

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arreglos


  • Suspiros

  • (intro)
  • Harta de la soledad
  • y llena de melancolía
  • salí a buscar al Amor.
  • .
  • Pregunté donde vivía
  • pero nadie respondió,
  • nadie le conocía 
  • ni supo darme razón.
  • (verso1)
  • Desesperada busqué
  • por la tierra el mar y el cielo,
  • nadie supo darme fe.
  • .
  • Con terrible desconsuelo
  • destrozada me quedé
  • sin poder alzar el vuelo.
  • (estribillo)
  • ¡Cuánto por tener, yo diera, 
  • al amor siempre de cara!
  • Acurrucado a mi vera,
  • obediente a mi llamada,
  • sin montar la escandalera
  • que monta cuando se enfada.
  • (verso2)
  • De golpe sentí el furor
  • de verme en el mundo sola,
  • que la vida sin amor
  • es como una caracola
  • sin música en su interior
  • ni el murmullo de las olas.
  • (estribillo)
  • ¡Cuánto por tener, yo diera, 
  • al amor siempre de cara!
  • Acurrucado a mi vera,
  • obediente a mi llamada,
  • sin montar la escandalera
  • que monta cuando se enfada.
  • (puente)
  • Ay, si el amor me quisiera
  • como yo le quiero a él
  • y a besos me recorriera
  • cada palmo de la piel.
  • Y yo montarme pudiera
  • a grupas de su corcel.
  • (outro)
  • Ay mi amor, si tú supieras
  • que son para ti estos versos.
  • .
  • Que llevan en sí la esencia
  • cargada del sentimiento,
  • de un alma que aún recuerda
  • el aroma de tus besos. 

sábado, 27 de agosto de 2022

Al poeta que me amó





  • vídeo canción



  •  Al poeta que me amó
  • .
  • Vienes a mi mente ahora
  • fuiste el imponente vate,
  • que produjo en mí un dislate
  • de pasión aterradora.
  • .
  • Tu recuerdo en mi alma mora,
  • y mi corazón primate
  • entre dudas se debate
  • al no ver llegar la  hora.
  • .
  • Para beber de tu fuente
  • y así refrescar con ella,
  • mi gran amor incipiente.
  • .
  • Aún conservo tu estrella
  • la guardó en mi pecho ardiente
  • y por ti... sigo doncella.
  • .
  • Eres bardo con blasón
  • de esos que ya pocos quedan,
  • tus letras de amor me enredan
  • llenándome de pasión.
  • .
  • Cargado está tu zurrón
  • de letras que dulces ruedan
  • y en mi corazón se hospedan
  • hinchándolo de emoción.
  • .
  • Con tus versos mi alma sacias,
  • y la invitas a soñar
  • amor bajo las acacias.
  • .
  • Al viento quiero gritar,
  •  gracias, amigo gracias
  • por enseñarme a volar.
----------------------

  •  Al poeta que me amó
  • (intro)
  • Vienes a mi mente ahora
  • fuiste el imponente vate,
  • que produjo en mí un dislate
  • de pasión aterradora.
  • (verso1)
  • Tu recuerdo en mi alma mora,
  • y mi corazón primate
  • entre dudas se debate
  • al no ver llegar la  hora.
  • .
  • Para beber de tu fuente
  • y así refrescar con ella,
  • mi gran amor incipiente.
  • (coro)
  • Aún conservo tu estrella
  • la guardó en mi pecho ardiente
  • y por ti... sigo doncella.
  • .
  • Eres bardo con blasón
  • de esos que ya pocos quedan,
  • tus letras de amor me enredan
  • llenándome de pasión.
  • (puente)
  • Cargado está tu zurrón
  • de letras que dulces ruedan
  • y en mi corazón se hospedan
  • hinchándolo de emoción.
  • (outro)
  • Con tus versos mi alma sacias,
  • y la invitas a soñar
  • amor bajo las acacias.
  • .
  • Al viento quiero gritar,
  •  gracias, amigo gracias
  • por enseñarme a volar.



domingo, 7 de agosto de 2022

Un poema de amor El gato





  • Vídeo canción
En el vídeo el poema musicalizado
  • .
  • Un poema de amor
  • .
  • Querido gato:
  • Te estoy echando de menos
  • estaba ya acostumbrada 
  • a verte siempre rondar 
  • como el señor de la casa,
  • o maullando enfurecido
  • cuando buscabas comida,
  • o arrimándote a mi lado
  • buscando mis arrumacos.
  • .
  • Para que yo con ternura
  • acariciase tu espalda,
  • cuando corriendo a mi lado
  • venías a por cariño
  • con tu carita de santo.
  • .
  • Ahora la casa está 
  • demasiado silenciosa,
  • se la ve como apagada,
  • el sofá por ti pregunta,
  • sin ti se quedó muy triste
  • y he visto como lloraba
  • tu cajita con la arena
  • al no sentir el calor
  • de tu caca tempranera.
  • .
  • El sillón, hoy sin tus pelos
  • dice no sentirse vivo,
  • las cortinas del salón
  • ya no tienen quien las vuele
  • y he visto ya algún ratón
  • por el rincón de la tele.
  • .
  • Yo sé bien que te marchaste
  • a vivir por los tejados,
  • buscando a la gata Lola,
  • porque también a los gatos
  • sé que les pica la cola.
  • .
  • Pero sé que volverás
  • porque lo dice la abuela,
  • dice que los gatos son
  • como aquellos picaflores
  • que de rosa en rosa van
  • pero vuelven a la casa
  • cuando precisan gozar
  • de un amor que si les quiera
  • con cariño de verdad.
  • .
  • Por eso rufián minino
  • sé que pronto volverás
  • lo que en casa yo te doy
  • nunca nadie te dará.
.
Arreglo para canción
.
  • Un poema de amor
  • .
  • Laaaraaalaaaaraaalaaaa
  • (intro, femalevoice)
  • Querido gato
  • te estoy echando de menos
  • estaba ya acostumbrada 
  • a verte siempre rondar 
  • como el señor de la casa...
  • ...
  • o maullando enfurecido
  • cuando buscabas comida,
  • o arrimándote a mi lado
  • buscando mis arrumacos.
  • ...
  • (verso 1)
  • Para que yo con ternura
  • acariciase tu espalda,
  • cuando corriendo a mi lado
  • venías buscando cariño
  • con tu carita de santo.
  • ...
  • (preestribillo)
  • Ahora la casa está, 
  • demasiado silenciosa,
  • se la ve como apagada...
  • (estribillo)
  • el sofá mucho te añora,
  • sin ti se quedó muy triste...
  • se pasa el día preguntando
  • ¡qué tus pelos! ¿dónde están?
  • ----
  • y he visto como lloraba
  • tu cajita con la arena
  • al no sentir el calor
  • de tu caca tempranera...
  • ...
  • (coros,twovoice)
  • El sillón, hoy sin tus pelos
  • dice no sentirse vivo,
  • las cortinas del salón
  • ya no tienen quien las vuele...
  • ...
  • y he visto ya algún ratón
  • por el rincón de la tele....
  • ...
  • (puente)
  • Yo sé bien que te marchaste
  • a vivir por los tejados,
  • buscando a la gata Lola,
  • porque también a los gatos
  • sé que les pica la cola.
  • ...
  • (preestribillo)
  • Ahora la casa está, 
  • demasiado silenciosa,
  • se la ve como apagada...
  • (estribillo)
  • el sofá mucho te añora,
  • sin ti se quedó muy triste...
  • se pasa el día preguntando
  • ¡qué tus pelos! ¿dónde están?
  • (verso 2)
  • Pero sé que volverás
  • porque lo dice la abuela...
  • ...
  • dice que los gatos son
  • como aquellos picaflores
  • que de rosa en rosa van...
  • ....
  • pero vuelven a la casa
  • cuando precisan gozar
  • de un amor que les quiera
  • con cariño de verdad.
  • ...
  • (outro)
  • Por eso rufián minino
  • sé que pronto volverás
  • lo que en casa yo te doy
  • nunca nadie te dará...
  • ...
  • sé que pronto volverás
  • lo que en casa yo te doy
  • nunca nadie te dará...
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  • Poema y arreglos de Mercedes Bou Ibáñez
    musicalizado por Suno IA
    Vídeo hecho con ayuda de Canva y MovieMaker
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  • Relato sobre el poema
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  • Querido gato, la casa, al despertar, se llena de pequeños signos de tu paso: una migaja de sardina en el borde del fregadero, una pelusa pegada a la manta, una nota de arena en el borde de la baldosa. Son señales tímidas, casi secretos, que me dicen que aún hay vida en los rincones, que no todo se ha apagado. Y en silencio, una promesa me acompaña: volverás.
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  • Por eso rufián minino, sé que pronto volverás, lo que en casa yo te doy nunca nadie te dará. Pienso en ti con la seriedad de una madre que ha visto a su niño desaparecido: el tiempo parece medirse en maullidos perdidos, en ronroneos que no llegan, en el peso de tus pasos que ya no suenan en la alfombra. Pero la abuela tiene razón, y esa frase que repite cada vez que la casa parece encogerse de soledad me da fuerza: los gatos vuelven cuando sienten que el calor de un hogar justo y verdadero los espera.
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  • Hoy, mientras escribo estas líneas, me he puesto a escuchar la casa con otro oído, como quien escucha al mundo respirar. Y he comprendido que la ausencia también es una forma de amor: te quedaste para enseñarme a esperar, para recordarme que la vida puede ser más suave si aceptamos el silencio como parte de la melodía. Si me esfuerzo, quizás no oiga un rugido de vuelta, sino un maullido que atraviesa la ventana en una madrugada libre de lluvia, un ruido de patas que aterriza en la alfombra como si nunca se hubiera ido.
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  • Quizá mañana, o pasado, o en la próxima luna llena, o cuando menos lo espere, volverás con esa calma que te caracteriza, con esa mirada que dice que todo está bien, que la casa te dio una palabra justa: aquí estás, gracias por volver. Y cuando lo hagas, me verás en la mecedora, con las manos aún tibias de haber apretado tu lomo, con la voz suave y cansada de haber estado esperándote, y entenderás que, para mí, no hubo otro dueño de este reino sino tú.
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  • Si el destino quiere que vuelvas enfermo de aventura y cansancio de altura, que te traigan las luces de la ciudad, sé paciente: la casa te espera, la casa te llama, y la abuela, siempre, está allí para recordarte la verdad de los dolores y las alegrías que el amor verdadero siempre sabe sostener.
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  • Y así, con la casa aún entera en mi memoria pero vacía de tu peso, sigo esperándote. Porque entiendo, como tú lo entiendes sin palabras, que regresarás cuando parezca que ya no hay más canto que hacer. Y cuando eso ocurra, abriré la puerta con la emoción de quien ha encontrado un tesoro perdido, y te diré, con todo lo que cabe en el pecho: bienvenido a casa, rufián minino. Lo que en casa yo te doy nadie te dará.

  • Relato

  • Berta se sentó en el suelo de la sala, con las manos entrelazadas y sus ojos fijos en el rincón donde solía estar su gato, que siempre había tenido una presencia inquebrantable en su vida y ahora estaba la gatera vacía . La luz del atardecer se filtraba por las cortinas, proyectando sombras largas y tristes que bailaban al ritmo del viento. Esa habitación sombría, una vez llena de alegría y maullidos, parecía un eco de lo que había sido; una trinchera de recuerdos flotando en el aire.

  • Inhaló hondo, intentando retener esas memorias, cada una de ellas como un pequeño cristal brillante que podía romperse con un solo movimiento. Querido gato, murmuró, sintiendo las primeras lágrimas asomar. Te estoy echando de menos. Las palabras definían un vacío monumental, un susurro desgarrado entre la brisa que llegaba a través de la ventana. Sabía que su voz flaqueaba, como si el propio aire se resistiera a pronunciar el nombre del ser que había compartido su hogar y su corazón.

  • Las imágenes empezaron a aflorar en su mente: el toque suave de su pelaje, esa manera tan particular de maullar cuando tenía hambre, y cómo, con un simple roce, conseguía llenar sus días de amor puro. Te estoy recordando, dijo, mientras una corriente de tristeza la inundaba. A veces, lo veía rondar por la casa, el majestuoso señor que era, con su andar elegante y su porte orgulloso. La casa, que había sido un refugio de vida, se sentía ahora como una cárcel de ausencia.

  • El sillón vacío a su lado, donde suele enroscarse, parecía más sombrío que nunca. ¿Dónde estás, rufián minino?, pensó, y una punzada de dolor le atravesó el pecho. El sofá me pregunta por ti, y no tengo respuesta. Las lágrimas comenzaron a rodar. Cada lágrima era un reflejo del amor que había compartido con él, un amor que tiraba de ella hacia un abismo doloroso.

  •  Sin ti, todo se siente demasiado silencioso, continuó, sus labios temblando ya un poco. La cajita con la arena, que antes era un lugar privado de privacía por su amoroso compañero, lloraba su ausencia y, al igual que ella, anhelaba el calor que su pequeño cuerpo desprendía cada mañana.

  • La casa era un mausoleo, y los ratones, esos intrusos, ahora disfrutaban de una libertad nunca antes vista. Sigo esperando a que vuelvas, sollozó, mientras su mente volaba hacia su abuela, quien decía que los gatos son como picaflor... ¿Acaso esto es verdad? ¿Regresarás, querido felino? Su corazón se aferraba a la esperanza, pero el dolor era excesivo, como un peso en el pecho que no podía ignorar.

  • Los recuerdos comenzaban a nublar su visión. Aquel pequeño ladrón de corazones seguramente estaba explorando el mundo, buscando a la gata Lola, y sin embargo, una parte de ella deseaba que jamás se hubiera ido. Aquél amor del minino era el único consuelo que le quedaba tras la marcha de Marcos. Sé que volverás, murmuró con una convicción tambaleante. Fue un intento de auto consuelo, una súplica a la vida que se resistía a ser dulcemente recordada. Sé que volverás, se decía a si misma, porque lo que yo te di no lo encontrarás en otro lugar.

  • Pero la sala continuó su eterna vigilia, y Berta, sentada en el suelo, supo que el vacío que dejó su gato sería eterno. Los ecos del pasado la envolvieron como un manto frío, y en ese instante, agradó a la soledad, mientras las lágrimas se deslizaban. Vuelve, susurró al aire pesado, porque sin ti mi vida se queda vacía. Y, al secarse los ojos, se preguntó si en algún rincón del universo, su amado gato la estaba escuchando.