sábado, 9 de septiembre de 2017

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La mano que nos guía

Nos guía una sombra bruta con férrea mano inútil,
que los rostros nos permuta con palabra vana y fútil
que prometiendo ser útil lleva vida disoluta.

Hueca, angosta e invisible que hacernos querer pretende,
con artimaña risible que es muy bueno lo que vende,
¡qué al pobre el cielo defiende aunque parezca increíble!

Pretenden acompañarnos, ser los guías de nuestro viaje,
a costa de encadenarnos robándonos el coraje
de luchar contra el ultraje con que intentan engañarnos.

Con vana filosofía  anulando sin piedad 
el poder vivir el día nos cortan la libertad,
¡prometen felicidad, si no llevas vida impía!

Nada busco, solo soy un viento contra la roca,
la telúrica voz que hoy va soltando por la boca
el miedo que al hombre apoca y yo un aliento le doy.

Me gustaría luchar, no ser la falsa Quimera,
tener alas y volar entre las almas quisiera,
¡quién sabe si yo pudiera algún corazón salvar!

Busquemos ya la razón y la perdida cordura,
demos paso al corazón y que reparta ternura,
¡sea la vida mas pura lejos de la religión!

La religión poco ayuda todo en ella es improbable,
siembra en la razón la duda su oscuridad insondable,
nos asfixia con el cable de la falsedad más cruda.

La mano que nos guía

Nos guía una sombra bruta
con férrea mano inútil,
que los rostros nos permuta
con palabra vana y fútil
que prometiendo ser útil
lleva vida disoluta.

Hueca, angosta e invisible 
que hacernos querer pretende,
con artimaña risible 
que es muy bueno lo que vende,
¡que al pobre el cielo defiende
aunque parezca increíble!

Pretenden acompañarnos,
ser los guías de nuestro viaje,
a costa de encadenarnos
robándonos el coraje
de luchar contra el ultraje
con que intentan engañarnos.

Con vana filosofía 
anulando sin piedad 
el poder vivir el día
nos cortan la libertad,
¡prometen felicidad,
si no llevas vida impía!

Nada busco, solo soy
un viento contra la roca,
la telúrica voz que hoy
va soltando por la boca
el miedo que al hombre apoca
y yo un aliento le doy.

Me gustaría luchar
no ser la falsa Quimera,
tener alas y volar
entre las almas quisiera,
¡quién sabe si yo pudiera
algún corazón salvar!

Busquemos ya la razón
y la perdida cordura,
demos paso al corazón
y que reparta ternura,
¡sea la vida mas pura
lejos de la religión!

La religión poco ayuda
todo en ella es improbable,
siembra en la razón la duda
su oscuridad insondable,
nos asfixia con el cable
de la falsedad más cruda.

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