Crece la hierba,
de mi jardín esclavo,
cobro en aromas.
Ellos son luz
en su esencia más pura,
soplo divino.
Bella maría,
ella me hace soñar,
y alzar vuelo.
Sueños ya muertos,
guarda en sus raíces.
El bosque calla.
Gente amorosa,
te fundirá el alma,
con la sonrisa.
Boca cerrada,
de tus secretos no hagas,
humo y llama.
Resplandeciente,
brilla la hermosura,
en alma sana.
Pompa suntuosa,
no hace mujer hermosa.
Vanidad fea.
Al amanecer,
tu mirada profunda,
infinita luz
De la cerveza,
buena depuradora,
es mi vecino.
Remonta vuelo,
la garza a las estrellas,
¡maravilloso!
Un viejo vino
de la lengua amigo,
secretos cuenta.
Llora el chopo,
seco se quedó el río,
se fue su rana.
Blancas las sienes,
los años no perdonan.
Nievan en ti.
La nube parda
amanece en la cumbre,
tendremos agua.
Verde el bosque,
eterno abril florido,
Céfiro blando.
Esas gaviotas.
vuelo magistral, bello,
olor a mar.
Guapa y sola,
si el amor desprecias,
violín sin cuerdas.
Llegó la lluvia,
lagrimas en los ojos,
vino un recuerdo.
Amo tu esencia,
quiero que lluevas siempre
sobre mis labios.
Verano y arena,
con que furor el sol,
besa mis pechos.

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