Surrealista
Como las salvajes yeguas del mar
yo me lavó la cara sin llorar,
el invierno mata los sueños al azar
cuando la envidia madruga
con ganas de trabajar.
De verbos cardinales:
el más fácil es estudiar,
difícil es de recomendar,
pero aquel que lo disfrute
nunca tendrá pesar,
no es igual dormir
que empezar a despertar.
Aprendí del tiempo a soportar
a quienes manejan el sino.
No hay nadie a quien golpear
todo lo cura un buen vaso de vino.
El látigo no tiene culpa, de servir para azotar.
Todo llegará cuando deba llegar,
nada es simple ni singular,
el cielo y el mundo son distinto lugar
y pensar, siempre mucho pensar
antes de soltar la lengua por el callejón de atrás...
Como las salvajes yeguas del mar
yo me lavó la cara sin llorar,
el invierno mata los sueños al azar
cuando la envidia madruga
con ganas de trabajar.
De verbos cardinales:
el más fácil es estudiar,
difícil es de recomendar,
pero aquel que lo disfrute
nunca tendrá pesar,
no es igual dormir
que empezar a despertar.
Aprendí del tiempo a soportar
a quienes manejan el sino.
No hay nadie a quien golpear
todo lo cura un buen vaso de vino.
El látigo no tiene culpa, de servir para azotar.
Todo llegará cuando deba llegar,
nada es simple ni singular,
el cielo y el mundo son distinto lugar
y pensar, siempre mucho pensar
antes de soltar la lengua por el callejón de atrás...

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