Perdí los vientos, un amanecer,
sentí mi alma, flotar en el vacío,
noté un sudor helado, ¡sudor frío!
Soñé, que te podía amor perder.
¡Qué noche, de amargura y padecer!
Creí perderte cuando ya eras mío,
lloré, cayó en mis ojos el rocío,
pensé, creo que voy a enloquecer.
Pegué un salto veloz a las estrellas,
buscando la respuesta a mi temor,
quizás deba buscar refugio en ellas.
Y allí sola, vivir con mi dolor,
mas no, dicen que no, porque las bellas,
jamás se quedaran faltas de amor.
¡No así, no así primor,
dijeron bien, no les faltó razón!
¡Bellas! ¡Pero bellas de corazón!
sentí mi alma, flotar en el vacío,
noté un sudor helado, ¡sudor frío!
Soñé, que te podía amor perder.
¡Qué noche, de amargura y padecer!
Creí perderte cuando ya eras mío,
lloré, cayó en mis ojos el rocío,
pensé, creo que voy a enloquecer.
Pegué un salto veloz a las estrellas,
buscando la respuesta a mi temor,
quizás deba buscar refugio en ellas.
Y allí sola, vivir con mi dolor,
mas no, dicen que no, porque las bellas,
jamás se quedaran faltas de amor.
¡No así, no así primor,
dijeron bien, no les faltó razón!
¡Bellas! ¡Pero bellas de corazón!

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