Madrugué muy dispuesta,/ para hilar un soneto,
¡Vaya, pasé de once!/ ¡Pues será alejandrino!
Puesta ya en la vereda,/ seguiré este camino
y hacerlo de catorce,/ lo tomo como un reto.
Por tenaz y obstinada,/ me veo en un aprieto,
mejor será que almuerce, a la sombra de un pino
y meterme en la panza/ media arroba de vino.
que el alma lo agradece/ y se alegra el careto.
Pero, no he de rendirme,/ soy cabezota y sigo.
¡Aturdida quedé!/ ¡No sé como rimar!
A no ser que le rime,/ sigo con el ombligo.
Parece un desatino/ pero, lo he de acabar,
ya casi que logré,/ terminar este castigo.
No quedó muy bonito/ pero llegué al final.
Pude finalizar
y pensándolo bien,/ no me quedó tan mal.
Mirando de reojo,/ casi se ve genial...

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