lunes, 28 de agosto de 2017

De poemas con Ángel Adios Óscar,




A Óscar

"Lo mató un toro en algo qué algunos llaman fiesta".

Poema de Ángel Blasco y  Mercedes Bou Ibáñez

Poemas que arañan vampiros de toros y bodas.

Qué vengan vampiros a colgarse en la barrera,
a leer nuestras letras, preñadas de toros y bodas.
Pondremos al toro una alegre corona de azucenas
y con peines de alabastro les rizaremos la cola.

Vestiremos la novia de luna con su traje de verbenas,
y entre alegres mugidos melosos de las vacas
vendrán los vampiros a colgarse en la barrera.

Están todos invitados a la fiesta y a la boda,
habrá toros cantando por soleares,
mostrando la potencia de su aspecto viril 
entre aplausos de los endiosados comensales.

Se brindará como brindan los vampiros,
con cuernos de vino perfumados con cerezas,
con sabor a la sangre, de quienes murieron en vano
y se pedirá a los desposados que gocen de vida eterna.

 Y Los poetas, libando vino en su rincón,
hablaran de homéricas tragedias que sus versos narrarán.
El novio, la novia, los toros y el resto,
brindaran por el ingenio de las nuevas glorias que vendrán.

Las madres brincarán de alegría en las aceras
contemplando a sus hijos tumbados en el fango,
haciéndose promesas de amistades perpetuas
entre platos de plata y oro, rebosantes de carne abierta.


La Muerte gritará con una voz melodiosa;
llamando a los vampiros de las tabernas; 
y qué vengan, a colgarse en la barrera
para ver correr... la sangre de Oscar en la arena.

Por mis labios correrá una savia roja,
hartos de pronunciar palabras que ya no arañan,
sangrarán como sangraran los tomates en su mata, 
al ver la acequia vacía,
como sangran las cañas, si no te ven llegar,
o como sangran los sueños de quienes cambian verduras 
por algo de libertad.

Como sangran los heridos por las astas de la vida,
sangrarán por todos aquellos, que no oyen las campanas,
y si las oyen se callan, que a nadie importan los muertos,
si no duermen en la casa.

Se llenaron las calles de esperanzas que nunca
supieron del color verde y nada a nadie le prometen,
solo al corazón desangran. 

En el primer aniversario:

Hoy he vuelto a la tierra, donde tu cuerpo habita
de reojo miraba, un toro traicionero
vagando con tu muerte entre las pitas.

Óscar grande, Óscar amigo, Óscar yuntero,
bajo una lluvia que no moja, revivo tu memoria,
para recordar al mundo que tú, no quisiste ser torero.

Qué maldita la muerte sin la gloria
de morir cada cual por lo que lucha,
cortando de raíz la trayectoria,
de aquellos muertos... que ni el viento escucha.


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