Amor...
¡qué dulce y grato al oído! va por la quebrada loma,
por el valle repetido, el arrullar de palomas
tras sus palomos queridos, que por las nubes se asoman.
A la tímida inocencia, amor a volar convida,
sin que se pierda la esencia ante su cáliz de vida
y ante su erótica ciencia al placer será rendida.
Como impenetrable niebla, fugazmente iluminada
por la luz de algún arcano y sus instintos en celo
bajo la noche estrellada, confundirá entre suspiros
a la tierra con el cielo, al caer entre gemidos
en su monte la nevada.

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