domingo, 17 de diciembre de 2017

L Viejo marinero De un marinero en Madrid




Redondillas

 De siempre fui hombre de mar
 la tierra nunca gustóme,
 pero a la vejez llegóme 
 el tener que claudicar.

 Desde un balcón de Madrid
 mis ojos al horizonte
 solo divisan el monte,
 ¡oh mares a mí venid!

 No sé, ¡qué será de mí!
 ¡Qué sin mi mar yo me muero!
A los nietos mucho quiero
 mas muero, lejos de ti.

 Tristeza de jubilados,
 me privaron de mis mares,
 lágrimas salen a pares
 de estos mis ojos gastados.

 Gastados en el soñar
soñando con las sirenas
 y cantando al mar mis penas
 que no eran muy de nadar.

 Supe ahogarlas en vino
 de las tabernas del puerto,
 que siempre tuve por cierto
 era su mejor destino.

 Hoy solo escucho sirenas,
 nada que ver con aquellas,
 estas son como centellas
 y del todo al mar ajenas.

 Vivir en Madrid no quiero,
 llevadme de nuevo al mar,
 quiero volver a soñar
 amarrado a mi velero.



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