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lunes, 19 de septiembre de 2022

11 Silencio Cae la nieve 11 sigue nevando





vídeo canción

Silencio

El silencio,
ya me atrapó entre sus redes,
la nostalgia echó su manto
sobre mis ajadas carnes.
Saltimbanquis coloridos
se entretienen dando saltos
en danza sobre mi vientre,
mientras juegan los recuerdos
sobre mi pecho a los dardos.

En la calle está nevando.
En los tejados sin gatos
ya se acumula la nieve.
Y ya se desborda el llanto
por los arcos de mis cejas.
Y a la nieve le pregunto,
para ver que me responde.

¿Por qué, dime tú por qué?
¿Por qué yo... le quise tanto?
Pero nadie me contesta
y afuera... sigue nevando.

  • Berta se sentó en el viejo sillón de la sala, el lugar donde tantos recuerdos habían dejado sus huellas imborrables. La temperatura había caído, y el aire frío se colaba por las ranuras de las ventanas, trayendo consigo una profunda sensación de soledad que la envolvía como una manta helada. Afuera, los copos de nieve danzaban en un silencio muelle, cubriendo la ciudad con un suave abrigo blanco, en el que cada sonido parecía extinto.

  • El silencio era lo único que permanecía a su lado, una compañía tan pesada y omnipresente que parecía tener vida propia. Berta cerró los ojos y se dejó llevar por un torrente de pensamientos que la arrastraban, como hojas secas en una tormenta de otoño. La nostalgia la abrazaba, envolviéndola en un manto espeso que la hacía sentir más frágil que nunca. A través de la película de su memoria, las imágenes de risas pasadas se entrelazaban con la sombra de lo que había sido y ya no podía ser.

  • Las tres sillas de la mesa estaban vacías, un eco de los días en que la casa retumbaba con las vivencias compartidas. Había una vez un hogar repleto de risas, de diálogos animados y de sueños construidos, pero ahora el eco de esas voces se perdía en el vacío, dejando un frío helado en su interior.

  • Mientras miraba por la ventana, observó cómo la nieve se acumulaba en los tejados, formando un manto uniforme que cubría todo rastro de vida. La imagen era poética y dolorosa a la vez. Era como si el invierno hubiera decidido silenciar todo lo que había sido, como si cada copo de nieve quisiera borrar la memoria de aquel amor que había sido su refugio, su luz, y que ahora se desvanecía en el silencio.

  • ¿Por qué, dime tú por qué? susurró Berta al aire, aunque sabía que no había respuesta. La nieve seguía cayendo, indiferente, y ella sentía el llanto ahogándose en su pecho mientras las lágrimas se desbordaban por los arcos de sus cejas, comenzando un camino helado por sus mejillas.

  • Un rayo de luz iluminó su corazón en la penumbra, y con él, un recuerdo: las noches en que se acurrucaban bajo las mantas, compartiendo sueños y secretos, pero esa luz era escasa y fugaz, como un destello en la noche. Todo lo que una vez había sido vibrante en su vida, ahora se desvanecía con cada nuevo copo que veía caer a través de los cristales.

  • La mente de Berta giraba en espiral, atrapada entre el deseo de recordar y la necesidad de olvidar. Los saltimbanquis coloridos de su infancia ya no danzaban en su vientre, y los recuerdos, en lugar de ser dulces caricias, se convertían en dardos que le atravesaban el corazón. La soledad se sentía inmensa en cada rincón, y el silencio se adueñaba de su ser, un silencio que sabía a despedida.

  • Se quedó allí, en su mundo de sombras y ecos, mientras la nieve cubría la ciudad, su alma enredada entre las redes del silencio, añorando el amor perdido y la calidez de una risa que ya no llegaría. ¿Por qué yo... le quise tanto?, se preguntó nuevamente. Pero la nieve caía, y la respuesta se deslizaba en el viento, indiferente, como el eco de su voz.
----------
Cae la nieve, cubriendo todo con su manto blanco, como un susurro helado que envuelve el paisaje en un extraño silencio. La tarde se cierne sobre el pueblo, y en cada copo que desciende, en cada ráfaga de viento gélido, siento el vacío que dejas al no estar aquí. Los árboles, cargados de nieve, parecen llorar en la penumbra, y yo, atrapada en el inhóspito abrazo de la soledad, aguardo tu llegada que nunca llegará.

Cae la nieve, y mi corazón está de luto. Mis pensamientos son como un cortejo de lágrimas blancas que se deslizan por mis mejillas, acompañando al canto lejano de un pájaro que parece entender la tristeza que embarga mi alma. Su trino revela las penas que guardo, esas que tú supiste ver y comprender a la perfección. Pero hoy, no vendrás; no habrá tus risas, ni el calor de tu abrazo que ahuyente el frío.

Sé que no volverás, y me inunda la desesperación. Las horas parecen deslizarse, pesadas, como los copos que caen del cielo, y el reloj se ha convertido en mi peor enemigo. Cada tictac resuena como un recordatorio implacable de tu ausencia, marcando el compás de una tristeza que crece desmesuradamente. Me aferro con fuerza a la esperanza, pero la incertidumbre se cierne como un nubarrón oscuro, oscureciendo todos mis pensamientos.

¡Oh, Dios! ¡Oh, silencio! Me abandono a la impotencia que me abruma, y el mundo exterior se difumina en un remolino de blanco y gris. La nieve se acumula, cubriendo mis huellas, ocultando el camino que lleva hacia ti. Solo puedo escuchar el silencio que me rodea, un eco de lo que soy sin ti, y cada susurro del viento lleva consigo el peso de mi tristeza.

Sé que no debo desesperar. Aún así, anhelo tu sonrisa, el brillo en tus ojos que ilumina mi vida, pero este invierno parece eterno, y yo estoy sola, aquí, sumida en una espera sin fin. Miro por la ventana, viendo cómo el mundo se adormece bajo la nieve mientras yo me enfrento a la desolación. Cada copo que cae es un recordatorio de todo lo que hemos perdido; cada rayo de luz que se filtra entre las nubes es un suspiro de lo que podría haber sido.

La realidad se vuelve cruda, y el frío me envuelve más que nunca. Y así, en esta tarde que se arrastra eternamente, me pregunto si alguna vez volverás, si la primavera traerá consigo el calor de tu amor. Pero mientras cae la nieve, el silencio persiste, y yo permanezco aquí, con la esperanza marchita y el corazón pesado, esperándote en esta fría tarde de invierno, aunque sé que no vendrás.


Verso 1
Un silencio agobiante
me atrapó entre sus redes,
la nostalgia echó su manto
sobre mis ajadas carnes.

Coros
Saltimbanquis coloridos
se entretienen dando saltos
en danza sobre mi vientre,
mientras juegan los recuerdos
sobre mi pecho a los dardos.

Estribillo
¿Por qué, dime tú por qué?
¿Por qué yo... le quise tanto?
Pero nadie me contesta
y afuera... sigue nevando.

Puente
En la calle está nevando.
En los tejados sin gatos
ya se acumula la nieve
y a la nieve le pregunto
por qué tú... ya no me quieres.

Coros
Ya se desborda el llanto
por los arcos de mis cejas.
Y a la nieve le pregunto,
para ver que me responde.

Estribillo
¿Por qué, dime tú por qué?
¿Por qué yo... le quise tanto?
Pero nadie me contesta
y afuera... sigue nevando.

¿Por qué, dime tú por qué?
¿Por qué yo... le quise tanto?
Pero nadie me contesta
y afuera... sigue nevando.

martes, 23 de junio de 2020

La ventana Romance







vídeo canción
La ventana 

En qué debe estar pensando asomada a la ventana,
con la mirada perdida, somnolienta y apagada,
sin un asomo de luz que de brillo a la esperanza.

En el rasgado horizonte una sombra enmascarada
le grita que no se acerque, que mantenga la distancia,
que olvide ya los recuerdos y los encierre en un arca.

Mas por mucho que uno corra, los recuerdos nos alcanzan,
nos persiguen nos acosan y la vida nos amargan
con sus continuos reproches danzando sobre la cama.

Con el corazón en vilo miramos por la ventana, 
buscando un rayo de sol que lleve calor al alma,
para quemar los recuerdos que sin pudor amenazan.

Y la ventana se ríe, tras ella no se ve nada,
solo un lejano horizonte que nos mira pero calla,
él sabe que los recuerdos nunca cruzaron su raya.

Que siguen todos despiertos escondidos tras la casa,
esperando la ocasión para entrar por la ventana
y entrarán siempre que quieran...aunque les nieguen la entrada.

No solo matan las guerras, también las ventanas matan 
a quien se las deja abiertas y no cierra las persianas,
pensándose que por ellas los recuerdos sí se escapan.

Mas los recuerdos no quieren que vivas en paz y en calma,
poco a poco nos asfixian mirándonos cara a cara,
haciéndonos recordar la juventud malgastada.

Cuanto dieras por poder ver desde alguna ventana
dónde se fueron los años, ¿de dónde vienen las canas?
¿por qué los recuerdos siguen siempre dentro de la casa?
en espera del momento de culminar su venganza,
con esas sus ansias locas de destrozarnos el alma.

En qué debe estar pensando
asomada a la ventana,
con la mirada perdida
somnolienta y apagada,
sin un asomo de luz
que de brillo a la esperanza.

En el rasgado horizonte
una sombra enmascarada
le grita que no se acerque
que mantenga la distancia
que olvide ya los recuerdos
y los encierre en un arca.

Mas por mucho que uno corra
los recuerdos nos alcanzan,
nos persiguen nos acosan
y la vida nos amargan
con sus continuos reproches
danzando sobre la cama.

Con el corazón en vilo
miramos por la ventana
buscando un rayo de sol
que lleve calor al alma,
para quemar los recuerdos
que sin pudor amenazan.

Y la ventana se ríe,
tras ella no se ve nada,
solo un lejano horizonte
que nos mira pero calla,
él sabe que los recuerdos
nunca cruzaron su raya.

Que siguen todos despiertos
escondidos tras la casa,
esperando la ocasión
para entrar por la ventana
y entrarán siempre que quieran
aunque les nieguen la entrada.

No solo matan las guerras
también las ventanas matan 
a quien se las deja abiertas
y no cierra las persianas
pensándose que por ellas
los recuerdos sí se escapan.

Mas los recuerdos no quieren
que vivas en paz y en calma,
poco a poco nos asfixian
mirándonos cara a cara,
haciéndonos recordar
la juventud malgastada.

Cuanto dieras por poder
ver desde alguna ventana
dónde se fueron los años,
¿de dónde vienen las canas?
¿por qué los recuerdos siguen
siempre dentro de la casa?
en espera del momento
de culminar su venganza
con esas sus ansias locas
de destrozarnos el alma.

-------------------------

(intro)
En qué debe estar pensando
asomada a la ventana,
con la mirada perdida
somnolienta y apagada,
sin un asomo de luz
que de brillo a la esperanza.
(Estribillo)
Y la ventana se ríe,
tras ella no se ve nada,
solo un lejano horizonte
que nos mira pero calla,
él sabe que los recuerdos
nunca cruzaron su raya.
(verso1)
En el rasgado horizonte
una sombra enmascarada
le grita que no se acerque
que mantenga la distancia
que olvide ya los recuerdos
y los encierre en un arca.

Mas por mucho que uno corra
los recuerdos nos alcanzan,
nos persiguen nos acosan
y la vida nos amargan
con sus continuos reproches
danzando sobre la cama.
(coros)
Con el corazón en vilo
miramos por la ventana
buscando un rayo de sol
que lleve calor al alma,
para quemar los recuerdos
que sin pudor amenazan.
(Estribillo)
Y la ventana se ríe,
tras ella no se ve nada,
solo un lejano horizonte
que nos mira pero calla,
él sabe que los recuerdos
nunca cruzaron su raya.
(verso2
Que siguen todos despiertos
escondidos tras la casa,
esperando la ocasión
para entrar por la ventana
y entrarán siempre que quieran
aunque les nieguen la entrada.
(coros)
No solo matan las guerras
también las ventanas matan 
a quien se las deja abiertas
y no cierra las persianas
pensándose que por ellas
los recuerdos sí se escapan.
(Puente)
Mas los recuerdos no quieren
que vivas en paz y en calma,
poco a poco nos asfixian
mirándonos cara a cara,
haciéndonos recordar
la juventud malgastada.
(Outro)
Cuanto dieras por poder
ver desde alguna ventana
dónde se fueron los años,
¿de dónde vienen las canas?

¿Por qué los recuerdos siguen
siempre dentro de la casa?
en espera del momento
de culminar su venganza
con esas sus ansias locas
de destrozarnos el alma.

miércoles, 11 de marzo de 2020

Sigue la lluvia Romance in decrescendo







vídeo canción

Sigue la lluvia 
Romance in decrescendo


Llueve, en la calle mucho llueve
y en mis ojos tras los cristales
de unas lentes ya muy ralladas
fluyen ríos de llanto a mares.
Lágrimas saladas resbalan
por mis mejillas que no saben
el cómo poder contenerlas,
parecen albercas muy grandes
en donde se ahogan los sueños
que en otro tiempo fueron planes.

El pájaro del reloj
parece ser que se amague.
Qué larga se hace la noche,
¡qué larga? qué larga madre!
Para quienes no tenemos
un amor que nos ampare.
Las horas se ralentizan
sigue lloviendo en la calle,
ya no puedo soportar
la congoja que me invade.

Si se pierde el amor
la vida a nada sabe
y se hielan las almas 
cuando el fuego no arde, 
el desamor marchita
y nos resta coraje
ni las horas avanzan
ni los llantos deshacen
esas penas amargas
de recuerdos infames.

La lluvia no para
se llenan los baches
y veo los charcos
que parecen mares,
estrellas no quedan,
la luna no sale
y un recuerdo chilla
gritándole al aire;
¡Qué ya por favor
la lluvia se pare
y sea el amor
quien riegue mi calle!

Pero nadie le hace caso,
sigue lloviendo en mi calle.

Mercedes Bou Ibáñez

Llueve, en la calle mucho llueve, y en mis ojos tras los cristales
de unas lentes ya muy ralladas, fluyen ríos de llanto a mares.
Lágrimas saladas resbalan por mis mejillas que no saben
el cómo poder contenerlas, parecen albercas muy grandes 
en donde se ahogan los sueños que en otro tiempo fueron planes. 

El pájaro del reloj, parece ser que se amague.
Qué larga se hace la noche, ¡qué larga… qué larga madre!
Para quienes no tenemos un amor que nos ampare.
Las horas se ralentizan, sigue lloviendo en la calle,
ya no puedo soportar la congoja que me invade.

Si se pierde el amor la vida a nada sabe
y se hielan las almas, cuando el fuego no arde,
el desamor marchita y nos resta coraje
ni las horas avanzan ni los llantos deshacen
esas penas amargas de recuerdos infames.

La lluvia no para, se llenan los baches
y veo los charcos que parecen mares,
estrellas no quedan, la luna no sale
y un recuerdo chilla gritándole al aire;
¡Qué ya por favor, la lluvia se pare
y  vuelva el amor a regar mi calle!

------------------------
(intro)
Llueve, 
en la calle llueve
y en mis ojos tras los cristales,
de unas lentes muy ralladas
fluyen ríos 
de llanto a mares.
(verso1)
Lágrimas saladas resbalan
por mis mejillas, que no saben
cómo poder contenerlas,
parecen  grandes albercas
donde se ahogan los sueños
que en otro tiempo
 fueron planes.
(estribillo)
Si se pierde el amor
la vida a nada sabe
se hielan las almas 
si el fuego no arde.
(verso2)
El desamor marchita
y nos resta coraje
ni las horas avanzan
ni los llantos deshacen
esas penas amargas
de recuerdos infames.
(verso3)
El pájaro del reloj
parece ser que se amague.
Qué larga se hace la noche,
¡qué larga? qué larga madre!
Para quienes no tenemos
un amor que nos ampare.
(estribillo)
Si se pierde el amor
la vida a nada sabe
se hielan las almas 
si el fuego no arde.
(puente)
Las horas se ralentizan
sigue lloviendo en la calle,
ya no puedo soportar
la congoja que me invade.

(coros)
La lluvia no para
se llenan los baches
y veo los charcos
que parecen mares,
estrellas no quedan,
la luna no sale.
(outro)
Un recuerdo chilla
gritándole al aire;
¡Qué ya por favor
la lluvia se pare
y sea el amor
quien riegue mi calle!

Nadie le hace caso,
sigue lloviendo en mi calle.
Nadie le hace caso,
sigue lloviendo en mi calle.

lunes, 13 de enero de 2020

La casa vieja Romance








vídeo canción
La casa vieja 

Ayer pasé por la puerta de aquella que fue mi casa, 
sus ventanas como ojos, las vi que lagrimeaban. 
La puerta de hierro viejo me dirigió una mirada, 
al naranjo del jardín le vi como una naranja 
soltó un destello de luz que me dio un beso en la cara.

La casa de mi niñez con sus paredes pintadas
con su inmaculado blanco y hoy pintada con las marcas
del tiempo que no perdona ni a los hombres ni a las casas,
estaba enfrente de mí y sin reprocharme nada.

Las macetas del balcón, vacías, secas sin agua
dieron saltos de alegría, vi como se emocionaban
y una lágrima escapó por debajo de mis gafas.

Gran cantidad de recuerdos me vinieron a mansalva
y un amargo sentimiento al ver cuán abandonada
y sumida en el dolor estaba mi vieja casa.

Quise pedirle perdón, la vergüenza me embargaba
y ella con una sonrisa; -tranquila que nada pasa,
sólo con verte de nuevo, ya me siento bien pagada-.

Al oírla comprendí, que el perdón al alma sana.
Si hasta las casas perdonan, haber sido abandonadas,
cómo no perdonar yo que te fuiste un día al alba
y me quedé triste y sola como se quedó mi casa
y si ella a mí me perdona también mi perdón te alcanza
si puedo verte de nuevo a través de la ventana.
con tu porte tan gallardo... paseando por la plaza.


Ayer pasé por la puerta
de aquella que fue mi casa,
sus ventanas como ojos
las vi que lagrimeaban.

La puerta de hierro viejo
me dirigió una mirada,
al naranjo del jardín
le vi como una naranja
soltó un destello de luz
que me dio un beso en la cara.

La casa de mi niñez
con sus paredes pintadas
con su inmaculado blanco,
y hoy pintada con las marcas
del tiempo que no perdona
ni a los hombres ni a las casas
estaba enfrente de mí
y sin reprocharme nada.

Las macetas del balcón
vacías, secas sin agua
dieron saltos de alegría,
vi como se emocionaban
y una lágrima escapó
por debajo de mis gafas.

Gran cantidad de recuerdos
me vinieron a mansalva
y un amargo sentimiento
al ver cuán abandonada
y sumida en el dolor
estaba mi vieja casa.

Quise pedirle perdón,
la vergüenza me embargaba
y ella con una sonrisa;
-tranquila que nada pasa,
sólo con verte de nuevo
ya me siento bien pagada-.

Al oírla comprendí
que el perdón al alma sana.
Si hasta las casas perdonan
haber sido abandonadas
cómo no perdonar yo
que te fuiste un día al alba
y me quedé triste y sola
como se quedó mi casa
y si ella a mí me perdona
también mi perdón te alcanza
si puedo verte de nuevo
a través de la ventana
con tu porte tan gallardo
paseando por la plaza.

----------------------------

(intro)
Ayer pasé por la puerta
de aquella que fue mi casa,
sus ventanas como ojos
me pareció que lloraban.
.
La puerta de hierro viejo
me dirigió una mirada.
...
Al naranjo del jardín
le vi como una naranja
soltó un destello de luz
que me dio un beso en la cara.
...
(verso1)
La casa de mi niñez
con sus paredes pintadas
con su inmaculado blanco,
hoy pintada con las marcas
del tiempo que no perdona,
ni a los hombres ni a las casas.
...
Estaba enfrente de mí

y sin reprocharme nada.
...
(estribillo)
Ayer pasé por la puerta
de aquella que fue mi casa,
sus ventanas como ojos
me pareció que lloraban.
...
(coros)
Las macetas del balcón
 secas sin agua
dieron saltos de alegría,
vi como se emocionaban.
...
Y una lágrima escapó
por debajo de mis gafas.
...
(verso2)
Gran cantidad de recuerdos
me vinieron a mansalva.
...
Y un amargo sentimiento
al ver cuán abandonada,
y sumida en el dolor
estaba mi vieja casa.
...
(coros)
Quise pedirle perdón,
la vergüenza me embargaba
y ella con una sonrisa;
Dijo, mirando mi cara
-tranquila, no pasa nada.
...
Sólo con verte de nuevo
ya me siento bien pagada.
...
(puente)

Al oírla comprendí
que el perdón al alma sana.
..
Si hasta las casas perdonan

haber sido abandonadas.
cómo no he de perdonar
que te fuiste un día al alba.
...

Y me quedé triste y sola

como se quedó mi casa
...
(outro)
Si ella a mí me perdona
también mi perdón te alcanza,
si puedo verte de nuevo
a través de la ventana.
...
Con tu porte tan gallardo
paseando por la plaza.

lunes, 10 de junio de 2019

Lluvia de recuerdos












Lluvia de recuerdos

Romancillo
Acento rítmico en 2ª y 5ª

.......2..........5....
La lluvia de años 
caló a mis huesos 
y aquello que fui
murió con el tiempo.

Recuerdos pasados
cansinos y viejos,
saltando a la comba
con pata de brezo,
recorren mi cama
robándome el sueño.

Silencios agudos
responden al eco
de viejos amores
que no borra el tiempo.

Y piden audiencia,
clamándole al cielo,
colgados al borde
de un pozo muy negro.

El pozo que traga
y engulle los sueños,
que nadan muy mal
o nacen ya muertos.

Levanto temprano
del catre mi cuerpo.
.
en esta mañana
la cama es vivero,
de sueños heridos
que vienen corriendo,
en busca de ayuda
llorando en mi pecho.

Mis venas se hinchan 
mirando al espejo,
en él veo solo
un pálido espectro
de oscuras facciones
y rostro maltrecho.

Burlón y con sorna
se ríe travieso,
mis ojos cegatos
me brillan del miedo
que azota mi mente,
al ver a un recuerdo
saltando a la comba
con un odio intenso,
hincando con fuerza
su pata de leño,
hundiendo con ansia
su rabia en mi pecho.

Mercedes Bou Ibáñez

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 Lluvia de recuerdos
(intro)
La lluvia de años 
caló hasta mis huesos 
y aquello que fui
murió con el tiempo.
(estribillo)
Recuerdos pasados
cansinos y viejos,
saltando a la comba
con pata de brezo,
recorren mi cama
robándome el sueño.
(coros) 
Silencios agudos
responden al eco
de viejos amores
que no borra el tiempo.
.
Y piden audiencia,
clamándole al cielo,
colgados al borde
de un pozo muy negro.
.
El pozo que traga
y engulle los sueños,
que nadan muy mal
o nacen ya muertos.
(verso1)
En esta mañana
mi cama es vivero,
de sueños heridos
que vienen corriendo,
en busca de ayuda
llorando en mi pecho.
(verso2)
Mis venas se hinchan 
mirando al espejo,
en él veo solo
un pálido espectro
de oscuras facciones
y rostro maltrecho.
.
Que hinca con fuerza
su pata de leño,
hundiendo con ansia
su rabia en mi pecho.
Burlón y con sorna
se ríe travieso.
(outro)
Mis ojos cegatos
brillan del miedo
que azota mi mente,
al ver a un recuerdo
saltando a la comba
con un odio intenso
clavando sus patas
con fuerza en mi pecho.
.

miércoles, 6 de marzo de 2019

21 Nostalgia Poema de desamor






vídeo canción

Nostalgia 

Llegan tiempos del ayer y un recuerdo adormecido,
disfrazado de nostalgia, me ataca lanzando un grito.

Y veo al último beso,  escondido en una lágrima,
pidiendo al cielo infinito, que vuelvas con la mañana,
que sin ti mi vida es nula, que sin ti, mi vida es nada.

Sin ti mi vida es baldía, las golondrinas no vienen,
creo que Bécquer mentía, los que se van nunca vuelven.

Quedó mi nido vacío  y siento en el pecho un frío,
que me congela hasta el alma cuando asoman los recuerdos
sobre los pies de mi cama, donde ya... no quedan sueños.

Te fuiste mi amor al alba  y me dejaste a mi suerte,
¿qué daño pude hacer yo, si solo... supe quererte?

Con un dolor que me ciega, maldigo la vida ingrata,
que no respeta la esencia, de las almas que respiran
tan solo con la pasión, del amor y su querencia.

Ya murieron las magnolias que adornaban el balcón,
los geranios se han secado,  han perdido la ilusión.

Echan de menos los besos y el pasear de tus dedos
por mis pechos de algodón y la hierbabuena llora
solitaria en el rincón, al ver mis labios resecos.

¿Por qué te fuiste mi amor?


Nostalgia

Llegan tiempos del ayer
y un recuerdo adormecido
disfrazado de nostalgia
me ataca lanzando un grito.

Y veo al último beso
escondido en una lágrima
pidiendo al cielo infinito 
que vuelvas con la mañana,
que sin ti mi vida es nula,
que sin ti, mi vida es nada.

Sin ti mi vida es baldía
las golondrinas no vienen
creo que Becquer mentía,
los que se van nunca vuelven.

Quedó mi nido vacío
y siento en el pecho un frío
que me congela hasta el alma
cuando asoman los recuerdos
sobre los pies de mi cama

donde ya no quedan sueños.

Te fuiste mi amor un día 
y me dejaste a mi suerte,
¿qué daño pude hacer yo
si solo supe quererte?

Con un dolor que me ciega
maldigo la vida ingrata
que no respeta la esencia
de las almas que respiran
tan solo con la pasión
del amor y su querencia.

Ya murieron las magnolias
que adornaban el balcón
los geranios se han secado
han perdido la ilusión.

Echan de menos los besos
y el pasear de tus dedos
por mis pechos de algodón
y la hierbabuena llora
solitaria en el rincón
al ver mis labios resecos.

¿Por qué te fuiste mi amor?

-----------
Berta estaba sentada en el balcón, un refugio que una vez había sido testigo de sueños y susurros. El viento que ingresaba por los barrotes  parecía traer consigo ecos del pasado, recortes de memorias llenas de fragancia a magnolias y risas que resonaban en las tardes serenas. Hoy, ese mismo viento era portador de un frío invernal que la envolvía y la hacía sentirse más sola de lo que había estado en mucho tiempo.

Llevaba días sin poder rastrear el camino de sus pensamientos, atrapada entre la bruma de los recuerdos que a cada instante se presentaban ante ella, desgarradores y dulces a la vez. Allí estaba, de nuevo, la imagen de él, con su risa cálida como el sol de verano, llenando cada rincón de su vida con palabras de amor y promesas eternas. Su último beso había sido un adiós que aún se manifestaba como una sombra temblorosa en sus labios, escondido tras cada lágrima que se escapaba de sus ojos.

¿Qué daño pude hacer yo, si solo supe quererte? murmuró, consciente de que la vida no otorgaba respuestas, ni consuelo a su quebranto. Sin él, el mundo había perdido su color, su brillo; las golondrinas que solían anidar en el balcón se habían marchado, llevándose consigo las melodías del amor y el eco de la felicidad. A veces, Berta se preguntaba si eso había sido un mero capricho de la naturaleza o un cruel designio del destino, pero un susurro le respondía que Bécquer había mentido: aquellos que se van rara vez regresan.

Las magnolias, antaño protagonistas de su pequeño reino de amor, habían marchitado, dejando su aroma relegado al olvido. Ella miró el jardín muerta de tristeza, los geranios se habían olvidado de florecer, y todo lo que había sido vibrante y vivo se había convertido en polvo. Era un lugar vacante, un nido que un día había sido cálido y pleno de afecto, ahora era solo un reflejo de la desolación.

Así, se sentó en la frías baldosas del balcón, dejando que sus pensamientos se desnudaran; el dolor de la pérdida la consumía, la llenaba de un vacío que nunca antes había conocido. ¿Por qué te fuiste, mi amor?, preguntó al aire, sabiendo bien que no habría respuesta. El eco de su propia voz le resultaba ensordecedor; la soledad se había hecho su compañera, y con cada palabra se sentía más atrapada en la telaraña de su nostalgia.

La hierbabuena, que una vez había sido testigo de sus caricias, ahora lloraba en silencio. A Berta le pareció que todo a su alrededor la miraba con ojos cansados, con compasión, como si el propio universo se hubiese manifestado para recordarle la cruel verdad: que estaba sola. No había palabras de consuelo para un corazón roto, no había batallas que librar, solo un inexorable silencio que la rodeaba.

Así pasaban los días, uno tras otro, llenos de ese vacío que parecía aumentar. La vida continuaba en lo superficial, pero Berta, atrapada en sus recuerdos, lloraba la pérdida de lo que una vez había sido su razón de ser, mientras las sombras de lo que alguna vez fue su amor se deslizaban silenciosas por la habitación. En algún rincón del alma, aún guardaba la esperanza de que algún día, tal vez, volvería a sentir el calor de aquel amor, pero la realidad la mantenía prisionera en una estación de tristeza interminable.


------------------------


Nostalgia

(intro)
Llegan tiempos del ayer
y un recuerdo adormecido,
disfrazado de nostalgia,
me ataca lanzando un grito.
...
Y veo al último beso
escondido en una lágrima.
...
Pidiendo al cielo infinito 
que vuelvas con la mañana,
que sin ti mi vida es nula,
que sin ti... mi vida es nada.
...
(verso1)
Sin ti mi vida es baldía,
las golondrinas no vienen,
creo que Becquer mentía
los que se van nunca vuelven.
...
Quedó mi nido vacío
y siento en el pecho un frío
que me congela hasta el alma.
...
Cuando asoman los recuerdos
sobre los pies de mi cama,

donde ya no quedan sueños.
...
(estribillo)
Te fuiste mi amor un día 
y me dejaste a mi suerte,
¿qué daño pude hacer yo
si solo supe quererte?
...
Con un dolor que me ciega,
maldigo la vida ingrata
que no respeta la esencia
de las almas que respiran
tan solo con la pasión,
del amor y su querencia.
...
(verso2)
Ya murieron las magnolias
que adornaban el balcón.
...
Los geranios se han secado
han perdido la ilusión.
...
Echan de menos los besos
y el pasear de tus dedos
por mis pechos de algodón.
...
La hierbabuena solloza
solitaria en el rincón
al ver mis labios resecos.
...
Y... mi corazón pregunta: 
¿Por qué te fuiste mi amor?