miércoles, 3 de octubre de 2018

p W Gracias a la Red. Estrofas arromanzadas Sátira




Doy las gracias a la red
mi enhorabuena sincera,
¿y se imaginan por qué?
Por permitir que un parguela
por escribir tres rayajos
se ponga ya la etiqueta
de ser vate de postín
con dominio de las letras.

Y alguno lo toma en serio
¡Qué los halagos no cesan!
Alabando las chorradas
que muchos llaman poemas
y son tan solo sin más
cuatro rayas mal dispuestas.

Cualquiera acude a la red
como si en casa estuviera,
ya sin pluma y sin papel
presumiendo de poeta,
le arropa la estupidez
de quien lee y le comenta,
diciéndole por cumplir;
¡Ay, que bonito que versas!

Y se alaban por doquier
escritos sin ton ni son,
y esas prosas mal cortadas
que no guardan relación,
sin distinguir un poema
de una ruin conversación.

Cada quien lleva su bola,
unos viven dando pena
de un amor que se marchó,
otro algún credo se inventa
otros dan gracias a Dios,
pensando que por su jeta
la vida les regaló.
Que otros son pobres se piensan
porque Dios los castigó
por no seguir su monserga.

Convencida bien estoy
y lo creo de verdad,
que portales en la red
nunca deberán faltar,
porque también los mediocres
tienen derecho a medrar
para servir como ejemplo
y ver sin dificultad
que siempre no es poesía
lo que nos quieren colar.

Y a todo aquel que me lea
haga en esto parangón,
que aunque a veces no lo crea
la más mediocre soy yo.

Y servirán como ejemplo
pa´ que todo el mundo vea
de que la red solo sirve
para que cualquier hortera
pueda en un foro escribir
soñando con ser poeta
y no sabe ni cortar
una frase pa´ que tenga
a simple golpe de vista
el aspecto de un poema.

Al ir viendo como es esto
de que cualquiera es un bardo
el poema sufre y calla
padeciendo este mal trato,
viendo como se le humilla
al arte de Garcilaso,
de Quevedo y otros más
que rabian en el Parnaso
ante tanta necedad
de quienes hacen el ganso.

Y además ocurre qué;
¡típico de la Gestapo!
Que sin ningún miramiento
saben tratar como un trapo
a quien no les caiga bien
si no es amigo de agrado.
Y van actuando a la vez
como perro de hortelano,
¡ni hacen... ni dejan hacer!
Tan solo mueven el rabo.

Van vendiendo su moral
con absurdos comentarios,
pretendiendo modelar
con sus credos al usuario.

Intentan echar del sitio
a quién no entre por el aro,
¡reporte, duro con él!
¡A la calle por ser malo!
¡Sepas que aquí mando yo...
La Reina de la Gestapo!

Se agrupan entre amigotes
y entre ellos se palmotean,
criticando a todo aquel
que intenta seguir las reglas,
diciendo ¡qué ya está bien!
¡Lo clásico a la puñeta!

¡Pero hablan así quizás
porque no saben ni en broma,
de qué se puede lograr

con dominio de las normas!

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