viernes, 17 de noviembre de 2017

X W Locura; sí…..pero la justa.





Locura; sí… pero la justa.

Se lanzan firmes al vuelo, con sonido adulador
dulcemente las campanas, quien quiere mentir, engaña
y el que quiere engañar, miente, cosas éstas de una vida
que pasa muy levemente, ¡así no la quiero yo!
¡Qué la vida quiero ver,  con la luz de tus mañanas!

Aspiro al amor y no a la nada, 
a esa nada que nubla mi frente
y huir de quienes graznan falsamente, 
alejándome ya de las sombras
de quien por ahí va pregonando 
sin razones sobre mi locura.

Sé bien de aquellos vinos 
que abrasadores arañan la mente
y no quiero saber lo que se siente 
como ácaro entre alfombras.

Que insensato es el hombre, 
va perdiendo sus días estérilmente,
hinchando vanidades 
hace sonar su nombre
y va creando fallas en su reino 
a fin de establecerlo firmemente.

Mas cualquier cosa no vale, nadie por ello se asombre,
debe sembrarse la vida y con semilla eficiente.
¡Sea la humildad más pura quien a nuestros pies alfombre!

Las falsas guías nublan a la mente, 
sueños con sombras en nidos cerrados
que prenden en las almas partituras, 
melodías de fuego incandescente
en lucha por arder eternamente, 
en los ojos de los enamorados
que se oscurecen misteriosamente 
a fuerza de escuchar ese mal cuento
que nos hace vivir equivocados.

No falte jamás la chispa de locura que te aliente,
faltar, no debe faltar, tampoco es bueno que sobre,
que a nada bueno conduce el exceso de delirio
pues a la mente la ofusca. Para no acabar trágicamente
¡locura... solo la justa!

Sea el silencio y su voz quien la paz del hombre logre,
sea el silencio la luz... Esa última luz rompiente.

Se lanzan firmes al vuelo, 
con sonido adulador
dulcemente las campanas,
quien quiere mentir, engaña
y el que quiere engañar, miente,
cosas éstas de una vida
que pasa muy levemente,
¡así no la quiero yo!
¡Qué la vida quiero ver
con la luz de tus mañanas!

Aspiro al amor y no a la nada,
a esa nada que nubla mi frente
y huir de quienes graznan falsamente,
alejándome ya de las sombras
de quien por ahí va pregonando 
sin razones sobre mi locura.

Sé bien de aquellos vinos 
que abrasadores arañan la mente
y no quiero saber lo que se siente
como ácaro entre alfombras.

Que insensato es el hombre,
va perdiendo sus días estérilmente,
hinchando vanidades
hace sonar su nombre
y va creando fallas en su reino
a fin de establecerlo firmemente.

Mas cualquier cosa no vale
nadie por ello se asombre,
debe sembrarse la vida
y con semilla eficiente.
¡Sea la humildad más pura
quien a nuestros pies alfombre!

Las falsas guías nublan a la mente,
sueños con sombras en nidos cerrados
que prenden en las almas partituras,
melodías de fuego incandescente
en lucha por arder eternamente,
en los ojos de los enamorados
que se oscurecen misteriosamente
a fuerza de escuchar ese mal cuento
que nos hace vivir equivocados.

No falte jamás la chispa
de locura que te aliente,
faltar, no debe faltar,
tampoco es bueno que sobre,
que a nada bueno conduce
el exceso de delirio
pues a la mente la ofusca.
Pá no acabar trágicamente
¡locura... solo la justa!

Sea el silencio y su voz
quien la paz del hombre logre,
sea el silencio la luz...
Esa última luz rompiente.

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