domingo, 17 de marzo de 2019

Al amigo que se va





Algunas veces tal vez
la amistad es simulada
movida por interés
y de repente se acaba,
quedas sin saber porqué
y con tristeza en el alma
al no poder comprender
los motivos de la marcha
de quien creíste ser fiel
y te dejó en la estacada.

Y perdido en las tinieblas
el corazón se amilana,
la cabeza te da vueltas
buscando cuando y que llama
prendió fuego a las pavesas
que hicieron la llamarada
que calcinó las troneras
de aquella amistad preclara
que marchó arriando las velas
sin haber pasado nada.

Y una pena muy profunda
se queda presa en el alma,
ya no se encuentra la calma
cuando el corazón se inunda.
Mas el pánico no cunda
en la conciencia tranquila,
ya que todo se asimila
si no te sientes culpable,
que aunque no sea agradable
la vida de nuevo enfila.

Ya que todo siempre pasa,
sigue la vida camino
y vuelve a sonar el trino
del zorzal sobre tu casa.
Así la vida se basa
unos vienen y otros van,
otros nunca volverán
pero no te sientas sola,
sigue a la vida su bola
que amigos nuevos vendrán.

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