martes, 12 de junio de 2018

¡Ay, sí... pero qué pena! Sátira







Vi en alguno de mis viajes 
que en unas lejanas tierras
allende cruzando mares,
contaban viejas leyendas,
vivían los grandes vates
rodeados de sirenas,
para solaz de sus juegos.
¡Pero de amor, vaya pena! 
Nacieron sin agujero,
aunque de lustre perfectas.

 Sus fiestas de paz y amor

bajo la luz de las velas
recitando con pasión
y adorando a las estrellas,
rellenando con primor
y de técnica sus letras
¡Qué lindas, vaya que sí!
¡Pero, ay, señor, qué tristeza! 
Vacías de sentimiento,
aunque de lustre perfectas.

Vi mil poemas de amor,

todos la misma monserga,
sin  repetir las palabras
todos de lo mismo versan,
¡que si te quiero… me quieres,
que si ven… mi pecho aprieta!
¡Pena de letras, por Dios!
El no encontrar la manera
de que lleguen hasta el alma,
aunque de lustre perfectas.

Y sí, estas cosas ocurren

en los mundos de poetas,
muchos en ellos andamos
pero pocos los que llegan,
a sembrar de miel las calles 
con el dulzor de sus temas.
¡Ay, que pena y que dolor!
Tengo por el ser de aquellas
que no sabe transmitir....
aunque de lustre perfecta.

Veo hacer fallos a muchos
que piensan que son poetas
y no admiten que te metas,
pues ellos piensan ser duchos.
Y no saben los muy truchos
que todo no son primores.
Espinas llevan mis flores
que a veces no llego a ver,
por eso he de agradecer
a quien capta mis errores.

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