En fecha todavía incierta, entre el 17 y el 19 de agosto de 1936, el poeta andaluz más universal es fusilado en algún lugar cercano a la fuente Grande, junto al barranco de Viznar (Granada), convirtiéndose en mártir de la causa republicana. 81 años después su muerte continua siendo un misterio.
Un diecinueve de agosto
lloró en el cielo un torero
por la sangre derramada
en el olivar del miedo,
mientras un sueño lloraba,
a las seis de la mañana
y los lirios de la vega,
alzaban su blanco cuello
vigilando la vereda.
.
A las seis de la mañana;
de un diecinueve de agosto,
gritaba Sánchez Mejías
desde una plaza sin ruedo,
de subalterno San Pedro,
San Juan de banderillero,
clamando desde la arena
llantos de poetas muertos
enmudecen al silencio.
.
A las seis de la mañana
sentí su sangre en mi rostro
y un coro de serafines
rasgueó por peteneras
y sonaron las guitarras,
haciendo fiesta en el cielo,
para celebrar la entrada,
del alma de un gran poeta
que nació pa´ ser eterno.
.
Sin cuernos largos ni toro,
con un viento de lunares
iba llorando un palomo
con el alma destrozada,
un diecinueve de agosto
a las seis de la mañana,
mientras el sol ya peinaba
la raya del horizonte
y los perros despertaban.
.
Sangró de golpe la yerba
a las seis de la mañana
y aquel olivar tan verde
cambió del color el tono
como el de aquel que llevaba,
toda la muerte en su rostro,
a las seis de la mañana,
¡de un diecinueve de agosto
en que la muerte acechaba!
.
Un diecinueve de agosto
fue la mozuela a llorar
a la orillita del río,
a las seis de la mañana,
aquella, la enamorada
de un gitano de tronío,
que le pelaba la pava
cuando no estaba el marío,
sin saber que era casada.
.
Sangraron las amapolas
un diecinueve de agosto,
enmudecieron de golpe
en el mar las caracolas,
se disfrazaron las piedras
alrededor de la hoguera
y las gitanas lanzaron
a los vientos las tijeras
buscando venganza eterna.
.
Agosto quiso borrar
el día del almanaque
y el trigo dijo en la era,
con la voz de un alma en pena;
Qué termine ya la trilla,
que coman pan de panizo
aquellos que le arrancaron
a Granada el mejor hijo,
la mejor flor de la vega.
.
Mudas también se quedaron
sombras negras del cortijo,
y las ranas dando brincos
hacia el cielo se lanzaron
pidiendo justicia a gritos
para un rey de los gitanos
que expiraba en el camino
con su sangre haciendo un charco,
pintando rojo el tomillo.
.
A las seis de la mañana
el sol salió sin sombrero,
un diecinueve de agosto
en que un toro traicionero
derramó de una cornada
toda una vida de versos
tirándola por los suelos,
a las seis de la mañana
de un diecinueve de agosto.
.
Un diecinueve de agosto
ráfagas de viento helado,
tiñeron de rojo el cielo
con la sangre derramada
de un hombre de cuerpo entero
que de bruces en el suelo
dejó grabados sus versos
por siempre en el universo
de todas las almas buenas.
.
Mercedes Bou Ibáñez
Hexadecasílabos en hemistiquios 8-8
Un diecinueve de agosto lloró en el cielo un torero
por la sangre derramada en el olivar del miedo,
mientras un sueño lloraba,/ a las seis de la mañana y los lirios de la vega,/ alzaban su blanco cuello vigilando la vereda.
A las seis de la mañana;/ de un diecinueve de agosto, gritaba Sánchez Mejías/ desde una plaza sin ruedo, de subalterno San Pedro,/ San Juan de banderillero, clamando desde la arena/ llantos de poetas muertos enmudecen al silencio.
A las seis de la mañana/ sentí su sangre en mi rostro y un coro de serafines/ rasgueó por peteneras y sonaron las guitarras,/ haciendo fiesta en el cielo, para celebrar la entrada,/ del alma de un gran poeta que nació "pa´" ser eterno.
Sin cuernos largos ni toro,/ con un viento de lunares iba llorando un palomo/ con el alma destrozada, un diecinueve de agosto/ a las seis de la mañana, mientras el sol ya peinaba/ la raya del horizonte y los perros despertaban.
Sangró de golpe la yerba/ a las seis de la mañana y aquel olivar tan verde/ cambió del color el tono como el de aquel que llevaba,/ toda la muerte en su rostro, a las seis de la mañana,/ ¡de un diecinueve de agosto en que la muerte acechaba!
Un diecinueve de agosto/ fue la mozuela a llorar a la orillita del río,/ a las seis de la mañana, aquella, la enamorada/ de un gitano de tronío, que le pelaba la pava/ cuando no estaba el "marío", sin saber que era casada.
Sangraron las amapolas/ un diecinueve de agosto, enmudecieron de golpe/ en el mar las caracolas, se disfrazaron las piedras/ alrededor de la hoguera y las gitanas lanzaron/ a los vientos las tijeras buscando venganza eterna.
Agosto quiso borrar/ el día del almanaque y el trigo dijo en la era,/ con la voz de un alma en pena; "Qué termine ya la trilla,/ que coman pan de panizo aquellos que le arrancaron/ a Granada el mejor hijo, la mejor flor de la vega.
Mudas también se quedaron/ sombras negras del cortijo, y las ranas dando brincos/ hacia el cielo se lanzaron pidiendo justicia a gritos/ para un rey de los gitanos que expiraba en el camino/ con su sangre haciendo un charco, pintando rojo el tomillo.
A las seis de la mañana/ el sol salió sin sombrero, un diecinueve de agosto/ en que un toro traicionero derramó de una cornada/ toda una vida de versos tirándola por los suelos,/ a las seis de la mañana de un diecinueve de agosto.
Un diecinueve de agosto/ ráfagas de viento helado, tiñeron de rojo el cielo/ con la sangre derramada de un hombre de cuerpo entero/ que de bruces en el suelo dejó grabados sus versos/ por siempre en el universo de todas las almas buenas.
vídeo canción *¡Qué torpes! Qué torpes fueron, torpes los que te mataron, escondieron bien tu cuerpo. ¡Pero sí !¡qué torpes fueron, que tu voz no la enterraron!
Nunca muere un poeta. . Tañían bajo la aurora guitarras por soleares, feliz la luna y radiante con su traje de lunares soñaba en la madrugada ser gitana bailaora alrededor de la hoguera
luciendo sus faralaes. . Los gitanos trasteaban el crujir de las guitarras mientras las gitanas viejas hacían sonar las palmas al compás de castañuelas que sueñan con ser campanas y por detrás de las tapias los niños correteaban cantándole al alimón alrededor de las charcas. . Cuando un olivo muy chico corriendo por la vereda (la que sube por la rambla donde se perdió la oveja), con lágrimas en los ojos subía llorando a gritos, lo vio la gitana Pepa, la madre de la Carmela , -.¿Pero qué pasa payico? ¿a qué vienen esas lágrimas? ven a mi vera y descansa dile a esta gitana vieja el qué es lo que a ti te pasa. . -.Vengo de Fuente Vaqueros, y al pasar por el cortijo, el de la Señá Marquesa, quise tomar un atajo para ir a ver a la higuera y me la encontré llorando, las lágrimas le brotaban para llenar un barranco, vio como se lo llevaban a Federico entre brazos, dos guardiaciviles secos y paisanos tres o cuatro. . Luego oyó dos tiros gordos hasta las brevas temblaron, un ¡ay! le salió del alma, los juncos del arroyuelo levantaron la cabeza y las ranas de la charca echaron la vista al cielo como aquel que pierde un sueño. . ¡Ay Federico! ¿Qué han hecho? Preguntaba un sapo viejo, mientras la higuera lloraba, ¡lloró también el silencio! . La Pepa se echo a gritar, -.¡Ay madre! ¡Nos lo han matao! ¿Qué te hicieron Federico? ¡Alma de nuestro cantar! También la Luna lloraba lágrimas de mazapán. . -.¿Qué será de los gitanos sin tu alma y sin tu soñar?
Y hasta el lucero del alba
esa larga madrugada no se quiso retirar. Y los gitanos templaron con una voz lastimera, por seguirillas un llanto hasta romper sus gargantas. . Rompieron todas las cuerdas con su canto las guitarras, que con altivez y serias dieron sus últimas notas en flamenca sinfonía despidiendo así al poeta, en su viaje hacia la gloria, ¡dónde van las grandes almas! . Allí en el Cielo gitano, Antonio Torres Heredia, (el del cutis amasado con aceituna y jazmín) echo mano a la navaja, despanzurrando las nubes, ¡ay mi primo Federico tan pronto ya junto a mí! Cruces de sangre llovieron por la vega del Geníl... . El diecinueve de agosto, brotó la sangre en la yerba, el verde del olivar se volvió de color malva. se heló el fuego de la hoguera, se llenó el cielo de rayos al tronar de castañuelas. . Currillo el de la Camboria se fue corriendo a la escuela para traer los tinteros y llenarlos con la savia de roja sangre de versos derramada en la barranca, la que baja entre los cerros donde vivía la Juana. . Los gitanos de las fraguas echaron chispas al cielo para acompañar a su alma en el camino a la gloria y la gitanilla Pepa, (la madre de la Carmela) alzó al aire las tijeras jurando venganza eterna. ¡Qué no olvidan los gitanos a quién sus almas camelan! . Rosa la de los Camborios (la de los pechos cortados y puestos en la bandeja) llora gritando a los cielos diciendo al Dios de los payos: !Dile a los guardiaciviles y a todo el que no lo sepa qué tengan a ciencia cierta, qué nunca, qué sepan bien qué nunca... muere un poeta! .
Mercedes Bou Ibáñez
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Nunca muere un poeta. ------ Tañían bajo la aurora guitarras por soleares...
--- feliz la luna y radiante, con su traje de lunares soñaba en la madrugada ser gitana bailaora alrededor de la hoguera...
--- Los gitanos trasteaban el crujir de las guitarras mientras las gitanas viejas hacían sonar las palmas al compás de castañuelas que sueñan con ser campanas...
--- y por detrás de las tapias los niños correteaban cantándole al alimón... alrededor de las charcas. --- Cuando un olivo muy chico corriendo por la vereda (la que sube por la rambla donde se perdió la oveja)-
--- con lágrimas en los ojos subía llorando a gritos, lo vio la gitana Pepa, la madre de la Carmela , -.¿Pero qué pasa payico? ¿a qué vienen esas lágrimas? ven a mi vera y descansa dile a esta gitana vieja el qué... es lo que a ti te pasa. --- -.Vengo de Fuente Vaqueros, y al pasar por el cortijo, el de la Señá Marquesa, quise tomar un atajo para ir a ver a la higuera...
---- y me la encontré llorando, las lágrimas le brotaban para llenar un barranco, vio como se lo llevaban a Federico entre brazos, dos guardiaciviles secos... y paisanos... tres o cuatro. --- Luego oyó dos tiros gordos hasta las brevas temblaron, un ¡ay! le salió del alma, los juncos del arroyuelo levantaron la cabeza...
--- y las ranas de la charca echaron la vista al cielo como aquel que pierde un sueño. --- ¡Ay Federico! ¿Qué han hecho? Preguntaba un sapo viejo, mientras la higuera lloraba, ¡lloró también el silencio! --- La Pepa se echo a gritar, -.¡Ay madre! ¡Nos lo han matao! ¿Qué te hicieron Federico? ¡Alma de nuestro cantar! También la Luna lloraba lágrimas de mazapán. --- -.¿Qué será de los gitanos sin tu alma y sin tu soñar?
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Y hasta el lucero del alba
esa larga madrugada no se quiso retirar.
--- Y los gitanos templaron con una voz lastimera, por seguirillas un llanto hasta romper sus gargantas.
--- Y rompieron todas las cuerdas con su canto las guitarras...
--- que con altivez y serias dieron sus últimas notas en flamenca sinfonía despidiendo así al poeta, en su viaje hacia la gloria...
--- ¡dónde van las grandes almas! --- Allí en el Cielo gitano, Antonio Torres Heredia, (el del cutis amasado con aceituna y jazmín) echo mano a la navaja, despanzurrando las nubes...
--- ¡ay mi primo Federico tan pronto ya junto a mí! Cruces de sangre llovieron por la vega del Geníl... --- El diecinueve de agosto, brotó la sangre en la yerba, el verde del olivar se volvió de color malva.
.-- se heló el fuego de la hoguera, se llenó el cielo de rayos al tronar de castañuelas. --- Currillo el de la Camboria se fue corriendo a la escuela para traer los tinteros y llenarlos con la savia de roja sangre de versos derramada en la barranca...
--- la que baja entre los cerros donde vivía la Juana. --- Los gitanos de las fraguas echaron chispas al cielo para acompañar a su alma en el camino a la gloria y la gitanilla Pepa, (la madre de la Carmela) alzó al aire las tijeras jurando venganza eterna...
--- ¡Qué no olvidan los gitanos a quién sus almas camelan! ---
--- Rosa la de los Camborios (la de los pechos cortados y puestos en la bandeja) llora gritando a los cielos diciendo al Dios de los payos:
--- !Dile a los cuatro vientos y a todo el que no lo sepa qué tengan a ciencia cierta, qué nunca... qué sepan bien, qué nunca... muere un poeta!
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!Díselo a los cuatro vientos y a todo el que no lo sepa qué tengan a ciencia cierta, qué nunca... qué sepan bien, qué nunca... muere un poeta!
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Y los gitanos templaron con una voz lastimera, por seguirillas un llanto hasta romper sus gargantas.